Análisis 09-03-2017

Análisis: crecen inversiones de China en América Latina

Con el desarrollo de la cooperación económica y comercial chino-latinoamericana, las inversiones de China en la región han mantenido un crecimiento constante en los últimos años, al tiempo que su calidad y diversidad se han incrementado, comentan expertos consultados por Xinhua.

Según datos del Ministerio de Comercio de China, la inversión directa no financiera china en América Latina registró un crecimiento interanual del 39 por ciento y llegó a los 29.800 millones de dólares en 2016. Cabe mencionar que hasta 2009 la inversión total sumaba solamente 30.600 millones de dólares.

"América Latina es el segundo mayor destino de la inversión de China y esta, a su vez, se ha convertido en la tercera mayor fuente de inversión para los países latinoamericanos", explica Pan Yuanyuan, investigadora asociada del Instituto de Economía y Política Mundial de la Academia de Ciencias Sociales de China (CASS, según sus siglas en inglés).

En 2016, precisó, las corrientes de inversión china a América Latina experimentaron, además de un aumento cuantitativo, una mejora en cuanto a la calidad, una tendencia que seguirá en 2017 "a un ritmo más rápido".

En la actualidad, las áreas de inversión no se limitan ya a las tradicionales en energía, minería e infraestructuras, sino que cubren una amplia gama de sectores que incluye la agricultura, la industria informática, el comercio electrónico y el transporte aéreo, entre otros.

Pan augura que en 2017 el papel que el Gobierno chino desempeñe en las actividades de inversión de su país va a disminuir para que el mercado tome el relevo, así que las inversiones serán más pragmáticas y racionales.

La investigadora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la CASS Yue Yunxia cree que la inversión de China en América Latina abandonará el ineficiente modelo extensivo, ya que "las empresas chinas han empezado a incluir a los países latinoamericanos en su cadena de valor mundial, para que formen parte importante del tejido de su mercado".

Debido al débil crecimiento económico mundial y las fluctuaciones en los precios de los productos básicos, varios países de América Latina buscan reducir su dependencia de las materias primas, elevar su posición en la cadena industrial global, diversificar la economía nacional y crear más empleos, mientras China puede proporcionarles fondos y experiencia.

En la primera reunión ministerial del Foro China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) celebrada en enero de 2015 en Beijing, se aprobó un plan de cooperación entre ambas partes, en el que se destaca la meta de elevar las inversiones a 250.000 millones de dólares antes de 2025.

En noviembre de 2016, se publicó un nuevo documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe para alentar a las empresas del país asiático a aumentar y diversificar sus inversiones en la región.

"Los documentos facilitan que las inversiones chinas lleguen a América Latina, y la complementariedad económica entre ambas partes hace que muchos países, Brasil incluido por supuesto, se beneficien de las inversiones", precisa Maurício Santoro, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Estatal de Río de Janeiro.

A pesar de disfrutar de un futuro halagüeño, las empresas chinas que intenten entrar en el mercado latinoamericano se enfrentan con muchos retos causados por su complejidad.

A juicio de Yue, el mercado latinoamericano no es tan eficiente, así que las empresas chinas deben comunicarse bien con los organismos legislativos, contables y financieros. Además, "hay que cumplir con las leyes y regulaciones pertinentes y respetar las costumbres sociales y culturales locales", recuerda.

Por otra parte, siguen existiendo escollos en las inversiones en sectores como la energía y la minería, así como en algunos países. Por eso, subraya Pan, "las empresas necesitan investigar y evaluar detenidamente los riesgos e incertidumbres de antemano".


Xinhua