Análisis 25-03-2017

Analisis: La OPEP, otra vez a la defensiva por el precio del crudo

Las reservas globales a rebosar y el resurgimiento de la industria estadounidense de los hidrocarburos no convencionales debilitan el impacto de los recortes de la producción acordados por el cártel.

Ante los signos que muestra el mercado de petróleo de perder la confianza en un repunte, la OPEP se pregunta: ¿Qué más puedo hacer?

Los recortes de la producción acordados el año pasado por algunos de los mayores productores dentro y fuera del cártel están perdiendo su influencia, a juzgar por la caída cercana al 10% sufrida por el Brent en la última semana. Los tanques de almacenamiento globales a rebosar y el resurgimiento de la industria de hidrocarburos no convencionales (shale) estadounidense están haciendo mella en el mercado del crudo, donde los precios han perdido todo lo ganado desde que la OPEP y productores como Rusia acordaron un recorte de la producción.

Ante un problema ya familiar, delegados de la OPEP se preguntan por los perjuicios que ocasionará la vuelta a su antiguo sistema de apoyo al mercado petrolero. Tras dos años en los que la organización ha priorizado el volumen de exportaciones sobre el precio, en la actualidad pierde en ambos frentes.

La OPEP, liderada por Arabia Saudí, ha dicho en numerosas ocasiones que no recortará la producción por un cambio estructural en el mercado. Una economía maltrecha y la salida a Bolsa prevista de Saudi Aramco, el gigante estatal de la energía, en 2018, hicieron ceder al reino.

Resurgimiento

Sus temores se han materializado con el resurgimiento de las compañías especializadas en el shale ante la subida de los precios a consecuencia del acuerdo. "Era evidente que al girar los precios, la producción estadounidense de shale iba a repuntar. Pero se desconocía la magnitud de la mejora", explica un delegado del Golfo Pérsico, que sugiere que la OPEP vuelve a estar a la defensiva.

Sea cual sea el coste de la tentativa actual para reducir los inventarios y aumentar los precios, mantenerse firme es la única opción para evitar un desplome mayor del precio.

Arabia Saudí, que ha encabezado los recortes, reconoce esta realidad. Un comunicado del reino reafirmando su compromiso con el acuerdo detuvo una caída del precio hacia los 50 dólares el barril motivada por el miedo a que diera un paso atrás.

Mientras tratan de mantener el rango de 55 a 60 dólares el barril, delegados de la OPEP ponen su mirada en el próximo movimiento del grupo. En una reunión en Viena en mayo, el cártel decidirá si abandona, prolonga o amplía los recortes de la producción.

La OPEP trata de encontrar un equilibrio imposible desde que el petróleo inició su caída a mediados de 2014: cómo reducir las reservas globales y estimular los precios sin desencadenar un fuerte aumento del suministro de rivales.

"A medida que suben los precios, vuelven muchos productores", advierte el delegado de un país africano, que añade: "La era de los altos precios del petróleo ha terminado por el momento. Y puede que para siempre".

Otros en la OPEP restan importancia a la reciente caída del precio diciendo que se debe al pánico a corto plazo, y afirman que es demasiado pronto para saber cómo evolucionará el mercado.

Aunque la esperanza de que los recortes tengan un rápido impacto sobre el mercado se ha debilitado, la Agencia Internacional de la Energía prevé que la oferta y la demanda alcancen un equilibrio a mediados de 2017 pese a que los productores que no forman parte del cártel amplíen la producción en 400.000 barriles diarios este año.

Mayor excedente

Algunos analistas aseguran que la expectativa de que las reservas se reduzcan con rapidez es desacertada, teniendo en cuenta el enorme excedente creado como consecuencia principalmente de un aumento de la producción de la propia OPEP a finales del año pasado.

Amrita Sen, analista jefe de petróleo de Energy Aspects, explica que después de los dramáticos recortes de la producción en 2008 -la última vez que la OPEP redujo la producción colectivamente- hubo que esperar al primer trimestre de 2011 para que las reservas se vaciasen y para que la curva de los futuros se invirtiese. "Pero esta vez las reservas son mucho más grandes. En 2008 el excedente era de 150 millones de barriles sólo de crudo. En esta ocasión, según nuestros datos, es de 250 millones", advierte Sen.

La última vez, los precios repuntaron con fuerza tras la peor fase de la crisis financiera, ante el miedo a que creciente demanda de China pudiese provocar un desabastecimiento. El boom de los hidrocarburos no convencionales de EEUU hace que esto no suponga una preocupación a corto plazo.

Mientras la OPEP aguarda, algunos delegados han empezado a hacer examen de conciencia, preocupados por el hecho de que un acuerdo sobre la producción tenga sólo una efectividad limitada. Otra preocupación es convencer a Rusia de que participe en otra ronda de compromisos.

Rosneft, el mayor productor del país, ha indicado ya que Rusia podría no estar dispuesto a contribuir. "Hay riesgos de que no se extienda el acuerdo, tanto por la voluntad de los principales participantes como por la dinámica de la explotación del shale en EEUU", señala un portavoz de la compañía, avisando de una nueva guerra de precios.

A dos meses de la reunión de mayo, Bill Farren-Price, de Petroleum Policy Intelligence, asegura que lo único que puede hacer la OPEP es mantener su postura actual.

"Si no lo renovasen, estarían diciéndole al mundo que la limitación del suministro de la OPEP no funciona. El coste de cambiar de rumbo es demasiado grande", asegura. "En esta fase se trata de hacer lo posible para defender el precio, así que mejor ni hablar de aumentarlo".

Financial Times