Análisis 23-03-2017

Analisis: ¿Qué ha cambiado? Así se veía la OPEP hace 3 años

Arabia Saudí forzaba una caída del crudo para eliminar la competencia de EEUU, pero al mismo tiempo limitaba el suministro como arma para controlar el desplome de las cotizaciones

La cotización del crudo ha llegado a alcanzar mínimos de cuatro años, debido al recorte en la previsión del crecimiento de la demanda y a la mayor producción del crudo, tanto de la OPEP (por la recuperación de Libia) como por el récord alcanzado por Estados Unidos gracias al boom del shale gas. En concreto, la Agencia Internacional de la Energía ha rebajado en 200.000 barriles diarios su previsión de la demanda global para 2014, hasta los 92,4 millones de barriles. Por contra, el suministro global se elevó en 910.000 barriles diarios el pasado mes de septiembre, hasta los 93,8 millones de barriles.

En consecuencia, diferentes firmas de analistas, como Goldman Sachs y Deustche Bank han revisado a la baja sus previsiones de precio para el próximo año. El banco estadounidense se ha mostrado muy pesimista y baraja un precio del West Texas Intermediate (WTI) de 75 dólares para el primer trimestre de 2015 y de 85 dólares para el Brent.

“Pánico” es la palabra generalizada con la que se define el sentir del mercado ante la evolución tanto del Brent como del West Texas Intermediate. Incluso se han puesto sobre el tablero las consecuencias de un petróleo barato: menores incentivos para las economías tradicionalmente petroleras, quiebras de compañías estadounidenses por la inversión de proyectos que sólo son rentables con un petróleo de más de 100 dólares o la paralización de las actividades en aguas profundas, que sólo se sustentan con una cotización del crudo al alza.

Ahora todos miran hacia la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a la espera de que mueva ficha al igual que ha hecho en otras ocasiones para estabilizar los precios. En el sector petrolero ha funcionado tradicionalmente la “teoría del rebaño”. Así, Arabía Saudí, como principal productor de la OPEP con una cuota de 31,2 por ciento del grupo de países, ha sido quien tradicionalmente ha marcado la agenda y los cambios en sus niveles de producción se han hecho notar en los precios.

El nivel de producción influye en el precio

Por tanto, la producción de crudo de la OPEP es un factor importante que afecta a los precios del petróleo. En los últimos años, su hegemonía se ha visto alterada por un jugador importante: Estados Unidos, que ha conseguido superar a Arabia Saudí y Rusia como mayor productor de combustibles del mundo. Sin embargo, nadie debe subestimar la fuerza de la OPEP, que supone en torno a un 35,5 por ciento de la oferta mundial, y el mercado está atento a la próxima reunión anual ordinaria de este grupo de países que se celebrará en Viena el próximo 27 de noviembre. En diciembre de 2011 se fijó una cuota de producción de 30 millones de barriles diarios.

El mercado se vio desconcertado por el anuncio de Arabia Saudí de reducir el precio de su suministro para Asia y Estados Unidos, una estrategia a la que se han sumado en parte Irak, Irán o Kuwait, en línea con la teoría del rebaño. Todo ello provocó un desplome en las cotizaciones tanto del Brent como del WTI, que arrastró a la baja a otros índices bursátiles. Estos países luchan por mantener cuota de mercado, pero también es cierto que pocos imaginaban la caída libre que ha experimentado la cotización del crudo. La situación incluso ha sido calificada como “una guerra de precios” y los daños colaterales pueden ser nefastos. ¿Pero a qué está jugando la OPEP? ¿Por qué permite o incluso provoca parte de esta caída de precios? ¿Por qué parece que no tiene intención de recortar la producción ni mucho menos de convocar una reunión de urgencia? Es en este momento cuando hay que echar la vista atrás y recordar cómo en otras ocasiones esta organización se ha negado a contener una bajada de precios con el fin de eliminar del mercado a nuevos competidores.

La OPEP puede hacer un jaque al rey

Y es que en un momento donde Estados Unidos está logrando la autosuficiencia energética y sus importaciones de petróleo se han situado en el nivel más bajo de los últimos 29 años, el panorama oferta y demanda se encuentra en un punto de no retorno donde sólo la OPEP tiene el poder de hacer un jaque al rey. La razón reside en que a las compañías estadounidenses tampoco les beneficia un precio del crudo barato, ya que en torno a un tercio de los proyectos de shale no es rentable con un petróleo inferior a los 80 dólares por barril.

Daños colaterales al hundir los precios Si la OPEP quiere acabar con el exceso de oferta provocado principalmente por los nuevos proyectos en Estados Unidos con una estrategia de hundir los precios, se provocará un conflicto que saldrá muy caro en todos los frentes porque todas las economías de los países de la OPEP se sustentan gracias a los ingresos que reciben del petróleo. En algunos casos, de cada 100 dólares que ingresan, 97 provienen de la actividad petrolera, por lo tanto, una disminución drástica de los precios del crudo en los mercados internacionales, representa un grave problema.

Por ello, Arabia Saudí deberá convencer al resto de miembros de la OPEP para mantener esta estrategia. Ahora bien, también parece que la caída de las cotizaciones está totalmente controlada, ya que la organización de países petroleros tiene otras herramientas para contener los precios, al margen de los recortes a la producción. Se trata de limitar el suministro al mercado internacional y jugar con la capacidad de reserva. Arabia Saudí tiene en estos momentos una capacidad de reserva de casi 3 millones de barriles diarios, todo un récord, ya que este país ha mantenido por lo general en hasta 2 millones de barriles por día su capacidad de respuesta para gestionar el mercado. La medida en que los países miembros de la OPEP maniobran con su capacidad de producción disponible se utiliza a menudo como un indicador de la estrechez de los mercados mundiales del petróleo y es una señal que desvela si el grupo de países está presionando para forzar un alza de precios.

En definitiva, la capacidad ociosa de la OPEP proporciona un indicador de la capacidad del mercado mundial de petróleo para responder a las crisis potenciales que reducen el suministro de petróleo. Por tanto, puede que algunos países productores de petróleo hayan querido dar una imagen de tranquilidad frente a la caída de las cotizaciones y han lanzado mensajes donde defienden que el mercado deberá acostumbrarse a este escenario de precios, pero lo cierto es que el incremento en la capacidad de reserva es una estrategia para que el precio no caíga más allá de un cierto nivel y controlar así las cotizaciones al igual que se ha hecho en otras ocasiones. No hay más que mirar lo que sucedió, a la inversa, entre 2002 y 2008, cuando los precios subieron debido a que la capacidad total de respuesta de la OPEP se mantuvo cerca o por debajo de los 2 millones de barriles por día (o menos del 3 por ciento de la oferta mundial), es decir, un frágil amortiguador frente a las fluctuaciones de la oferta en un contexto de rápido aumento de la demanda.

Ajustes de producción en línea con la demanda

Sin embargo, el comportamiento de los precios del petróleo no sólo depende de la oferta y la demanda actual, sino también en la oferta y la demanda futura proyectada. Por ello, de cara a la jugada que vaya a realizar la OPEP, principalmente Arabia Saudí, es necesario recordar que este grupo de países ajusta sus objetivos de producción sobre las expectativas de producción y consumo en el futuro. Prever estas variables, sin embargo, es especialmente difícil cuando las condiciones del mercado son inciertas y están cambiando rápidamente. A modo de conclusión, el mercado debe estar atento a varias variables que determinarán la evolución del precio, como la demanda de China, la fuerza del dólar, la recuperación total de la producción en Libia, la producción estadounidense o si los países exportadores están reservando su capacidad adicional para venderla cuando el precio esté alto.


Energía 16