Economía 26-05-2017

Análisis: Recortes de la OPEP un debate entre el Fracking y la producción

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) logró un acuerdo de recorte de su producción con el fin de estabilizar un precio equilibrado para todos sus miembros. La medida, que pronosticaba un éxito, hoy se ve amenazada por el incremento de los inventarios y el aumento de la producción de esquisto en EEUU, dando al éxito del acuerdo un futuro tan negro como el oro que se pretende preservar.

El 30 de noviembre de 2016, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP aprobó un recorte en su producción de 1.2 millones de barriles diarios a fin de reducir la sobre oferta de crudos que ya rondaba los 2 millones de barriles por día (ver gráfico 1) De esta forma busca regular la producción con el fin de favorecer precios e intereses de los países miembros, a través de mejores ingresos por sus exportaciones petroleras.

El acuerdo entró en vigencia a partir del 1 de enero de este año y los principales mercados internacionales petroleros abrieron con un aumento en el precio. El europeo Brent del Mar del Norte se ubicó en $ 57,15 por barril y el WTI de Texas alcanzó los $ 55,08 por barril.

A tan solo 15 días de haber anunciado el recorte, la OPEP pronosticó un descenso en el superávit de suministros de petróleo en 2017, con una caída record en el bombeo y muestras positivas de cumplimiento del acuerdo por parte los productores externos al cartel. No obstante, el cónclave apuntó también la posibilidad de un rebote en la producción estadounidense producto del aumento de la explotación de yacimientos de esquisto en ese país.

Este escenario es clave para analizar cuál puede ser el futuro del éxito de la medida de la OPEP pues, una vez más, EEUU tiene en sus manos el posible éxito o fracaso de la iniciativa.

¿Derrumbará EEUU los precios del petróleo?

En los últimos años, Estados Unidos — que alguna vez fue el mayor importador de petróleo del mundo— compraba cada vez menos hidrocarburos y se basaba cada vez más en sus propios recursos. El creciente volumen de exportaciones de petróleo estadounidense se ha convertido en un factor más que afecta los precios del petróleo en el mercado internacional.

Estados Unidos en febrero aumentó considerablemente sus exportaciones de ‘oro negro’. Ahora el país norteamericano exporta más petróleo que algunos miembros de la OPEP, como Argelia, Ecuador o Catar: 1,2 millones de barriles al día, citando datos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA).

En diciembre de 2015 EEUU abolió la prohibición de las exportaciones de petróleo a todo el mundo, excepto a Canadá y México. Esta había estado vigente por más de 40 años, en un intento de preservar las reservas naturales propias y garantizar su seguridad energética.

Los principales contribuidores al incremento de la producción han sido las compañías extractoras del denominado petróleo de esquisto. Hoy día este tipo de producción representa la mayor parte de la industria petrolera de EEUU. Sin embargo, el actual aumento de los precios del petróleo sólo acelera su desarrollo.

Cómo la OPEP ayudó al ‘fracking’

A finales de 2016, los países miembros de la OPEP y los principales productores de petróleo fuera del cártel acordaron reducir la producción con el fin de eliminar el exceso de oferta en el mercado.

Desde entonces, los precios han subido de forma constante y no han caído por debajo de los 50 dólares por barril. Los analistas advirtieron entonces: con un precio de 55- 60 dólares, la producción de petróleo de esquisto estadounidense aumentará considerablemente, desplazando a parte de los productores tradicionales.

Eso es lo que está sucediendo ahora.

EEUU se ha beneficiado del aumento en el precio de los hidrocarburos. Y es que la mayoría de sus proyectos para la extracción de petróleo de esquisto se vuelven rentables a un precio por encima de los 50 dólares por barril.

Hasta ahora solo Arabia Saudí podía reducir el volumen de la oferta para equilibrar los precios. Hoy día también EEUU. No por un acuerdo, no por una orden de Donald Trump, sino debido a las circunstancias en las que ha caído el mercado.

Por lo tanto, se puede inferir que el futuro de los acuerdos de la OPEP se verá limitado —tanto en tiempo, como en volúmenes— por los niveles de rentabilidad promedio de los proyectos estadounidenses.

Por supuesto, incluso los productores de petróleo de esquisto tienen una serie de limitaciones u obstáculos objetivos que les impiden inundar el mercado internacional.

En primer lugar, no todas las refinerías están diseñadas para procesar el petróleo de esquisto. Los estadounidenses a menudo consideran como petróleo lo que en Europa se conoce como condensado de gas u otro tipo de mezcla. Si alguien se dispone a comprar petróleo estadounidense, es probable que lo mezcle con petróleo pesado, es decir, no serán volúmenes significativos.

La cuestión no radica únicamente en que la tecnología del ‘fracking’ es costosa, sino también en el hecho de que los depósitos de petróleo de esquisto tienen una vida útil cinco veces más corta que los depósitos tradicionales. Los precios subieron, el ‘fracking’ recibió una oportunidad y, por supuesto, incrementó su producción. Pero no por mucho tiempo.

¿Cómo va el recorte?

A principios del mes de marzo, según los resultados analizados, se reflejó que el cumplimiento del recorte en un 94% durante el mes de febrero, con excepción de países como Argelia, Gabón, Emiratos Árabes y Venezuela, cuyo cumplimiento fue menor a 25%. Este último fue uno de los principales propulsores del recorte y hasta ahora tiene la cifra más baja de cumplimiento con el 7%, incluso después que había acordado recortar la producción por 95.000 de barriles por día (bpd) de un total de 2.067 millones de bpd durante el mes de enero y tan solo rebajó a los 2.060 millones en ese mes y en febrero 2.050.

Consultado por Energía16, el economista y analista petrolero venezolano José Toro Hardy asegura que los resultados del recorte hasta ahora no son los esperados y no lo serán en un futuro próximo, ya el efecto hasta el momento no es lo que se planteó al principio ya que el recorte no está dando lugar al aumento de los precios que se esperaba de los países OPEP, sin embargo si fue suficiente para estimular las inversiones en la producción de petróleo de lutita (fracking) en los EEUU.

Asegura que el costo por barril del petróleo de lutita a lo largo de los últimos tres años había venido disminuyendo sustancialmente debido al aprendizaje de esa tecnología, “hace tres años el costo máximo estaba cercano a 100$ el barril hoy en día en los principales yacimiento de lutita en los EEUU está en torno a los 35$ el barril y de mantenerse esa tendencia de rebaja de costos en pocos años estaremos en 25$ el barril y quizás hasta menos”.

Agrega que esto traerá como resultado que al final del recorte, la OPEP habrá sido un estimulo en las inversiones del petróleo de lutita. Esto se evidencia en el número de taladros que se ha destinado a la producción de este tipo de yacimientos en los EEUU y que está aumentando aceleradamente como consecuencia del recorte, hasta el punto que generar hasta un millón 500 mil barriles diarios en el próximo año, el especialista agrega que de ser así sería el petróleo de lutita norteamericano el que terminará remplazando en los mercados el recorte de producción que hicieron los países de la OPEP y no OPEP.

“El recorte no pareciera haber alcanzado los objetivos que habían previsto los países que recortaron más bien estimularon a su principal competidor, EEUU, ya que con la aparición del fracking también aparece la tecnología petrolera”.

¿El último año de precios bajos?

Los expertos coinciden en que aún es muy temprano para hacer predicciones sobre los futuros precios de los hidrocarburos. La extracción de esquisto es un caso especial debido a su novedad. Según los analistas, el precio del barril en 2017 podría tocar los 40 dólares, pero no por mucho. Con el tiempo el precio se estabilizará en los 70 dólares. Pero lo que sí no veremos en los próximos años será un precio de 100 dólares por barril. El factor del petróleo de esquisto, advierte, no puede descartase: a pesar de que toda la historia de esta industria cuenta con menos de 10 años, ya para este momento muestra unos niveles de eficiencia mayores que el promedio mundial. A finales de marzo se supo que la OPEP quiere que otros países reduzcan su producción de petróleo, el secretario general de la Organización, Mohammed Barkindo, dijo que el grupo está en conversaciones con otros países sobre la posibilidad de sumarse al acuerdo alcanzado con los no miembros para reducir la producción mundial de petróleo, sin embargo no dio a conocer los nombres de esos países.

La OPEP y los productores no-OPEP, liderados por Rusia, alcanzaron en diciembre pasado su primer acuerdo desde 2001 para reducir conjuntamente la producción mundial de petróleo, en torno a 1,8 millones de barriles diarios. Las últimas perspectivas de los resultados del recorte han apuntado hacia la extensión del recorte, sin embargo, todos los países integrantes han dado su punto de vista con opiniones diversas.

Uno de los países que ha mantenido una posición clara ante la posible prolongación del acuerdo ha sido Qatar al asegurar que aún es muy pronto para determinar si los productores de petróleo extenderán el recorte cuando los miembros de la OPEP se reúnan en el mes de mayo con la finalidad de revisar los inventarios globales y evaluar si los recortes de producción han logrado disminuir las existencias hacia su promedio de cinco años o por el contrario ha fracasado, de los resultados evaluados dependerá la decisión.

La adhesión al acuerdo entre los 11miembros de la OPEP y 11 países que no forman parte del cartel que alcanzaba hasta finales del mes de marzo más de un 90% entre los participantes del bloque, mientras que entre los productores fuera de la OPEP, el cumplimiento se ha estimado en alrededor de un 50%, incluso y aunque los mecanismos de cálculo no están tan articulados como en la OPEP, los analistas prevén que los resultados de los no-OPEP pudieran tener un resultado mucho mayor.

Qué es el Fracking

Son las reservas de petróleo que no están en yacimientos convencionales, sino en un tipo de rocas que se llaman lutita petrolífera y que están impregnadas de petróleo entre sus capas, con una explotación convencional.

No se puede explotar como un pozo petrolero, como se hace comúnmente porque al extraerlo está contenido en los poros de una roca, lo que ha generado una nueva forma de extracción que consiste en inyectar a presión agua, arena y otros productos químicos que al llegar al punto donde está la lutita producen una fractura que libera grandes cantidades de petróleo de este tipo.

Ese petróleo de lutita que ahora se ve beneficiado del recorte por su practicidad en la extracción ha traído como consecuencia un cambio estructural en los mercados petroleros internaciones, hoy en día ese tipo de petróleo le pone un techo al precio del petróleo en los mercados porque al pasar de determinado nivel lo que hace es estimular las inversiones y esta puede aumentar tan rápidamente que nuevamente puede haber un excedente en el mercado, con lo cual difícilmente los precios del petróleo en los próximos años puedan experimentar aumentos como los que se vieron hasta el 2012 lo que hace ver que pareciera que no puede producirse aún un aumento fuerte de petróleo durante varios años.

Energia 16