Economía 28-03-2017

China acepta reabrir sus importaciones de carne brasileña

La cara de satisfacción de Blairo Maggi, el poderoso Ministro de Agricultura de Brasil, habla por sí misma. La sonrisa de quien es también el segundo político más rico de Brasil (se le conoce como el rey de la soja) refleja la magnitud de la tarea cumplida. Tas largas y tortuosas horas de negociación logró que el Gobierno de China levantase su veto a la importación de carne procedente de su país. La amenaza de pérdidas millonarias ha quedado atrás. China fue el primer importador mundial de carne de Brasil en 2016.

La semana pasada, tras destaparse el escándalo de la venta de carne no apta para consumo humano, en la que aparecen involucradas unas 30 empresas -entre ellas los dos principales grupos, JBS y BRF- China anunció que suspendía las importaciones de carne brasileña. Las compras de carne de pollo y de bovinos, principalmente, de Pekín a Brasilia representaron el año pasado 1 750 millones de dólares, aseguró el propio ministro. Junto con China otros 12 países suspendieron también sus compras, notablemente Hong Kong, principal importador de carne bovina procedente de Brasil.

Embajadas, Cámaras de comercio, empresarios y ministros han sido movilizados de urgencia para frenar el efecto devastador del escándalo, no obstante que sólo involucra a un mínimo de las más de 4 000 empresas que participan en el jugoso sector de la carne. Blairo Maggi tiene claro el desafío que su gobierno enfrenta. Preguntado sobre las consecuencias financieras que la crisis podría significar, dijo que la llamada "Operación Carne Débil" podría costarle al país alrededor del 10% del mercado externo de ese sector y que las pérdidas podrían ascender hasta 1500 millones de dólares anuales. "La imagen de Brasil está dañada", precisó.

Pekín aún no ha anunciado la supresión de su decisión, pero en Brasil aduaneros y empresa se apuraban este fin de semana para asegurar la expedición de ventas a partir del lunes. Brasil confía poder convencer rápidamente a los otros países que han impuesto la suspensión de importaciones de carne que no tienen nada que temer. Es el caso de la Unión Europea (UE) y Japón, grandes importadores de carne que impusieron restricciones. La UE reiteró el jueves pasado que rechazará y devolverá a Brasil todos los envíos que estén en camino de las empresas involucradas en el escándalo.