Salud 29-07-2020

Covid-19, cruel lastre para el desarrollo del Caribe

Las zonas continentales del Caribe están entre las más castigadas por la pandemia de la Covid-19, a juzgar por la dependencia que tienen de la actividad turística prácticamente paralizada.

Usualmente lastimadas por numerosos desastres naturales que obligan a la región a reponerse una y otra vez cada año, las naciones del área deberán hacer frente ahora a los estragos de una epidemia global cuyos efectos a largo plazo nadie conoce a ciencia cierta.

De acuerdo con un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los países caribeños se enfrentan a una caída de las visitas por turismo que se calcula estará entre 57 y 75 por ciento en 2020.

Las pérdidas por este concepto no son para nada desdeñables: se estiman estén entre los 22 mil y los 28 mil millones de dólares.

A esto se suman, recordó el organismo, las vulnerabilidades ya presentes desde hace tiempo en el área: una alta exposición al cambio climático y un alto nivel de endeudamiento público.

Como si no bastase para lastrar el desarrollo del Caribe el enfrentamiento a 400 desastres naturales ocurridos en la última década, de los cuales el 9,4 por ciento fueron causados por fenómenos hidroclimáticos, durante la presente temporada ciclónica se augura el azote de al menos 16 tormentas con nombre.

La Cepal, además, alertó sobre la preeminencia de una característica fatal: la región tiene una relación deuda/Producto Interno Bruto superior al umbral de sostenibilidad del 60 por ciento.

Según reveló recientemente la secretaria ejecutiva de la entidad, Alicia Bárcena, el alto servicio de la deuda en los países del Caribe limita su espacio fiscal para responder a la crisis de la Covid-19.

Actualmente estas naciones, dijo, están gastando mil 200 millones de dólares para responder a la pandemia, pero el servicio de la deuda es muy alto, entre el 30 y 70 por ciento de sus ingresos, lo que pone una gran presión sobre su espacio fiscal.

Un informe conjunto de la Cepal con la FAO advierte asimismo que, de todos los países latinoamericanos, los más vulnerables son los caribeños en materia de seguridad alimentaria. En 11 de ellos, acotó, el valor de las importaciones es superior al 50 por ciento del ingreso por concepto de exportaciones, y en seis se supera incluso el 100 por ciento.

La vulnerabilidad de los Estados del Caribe en lo que respecta a la dependencia de las importaciones se incrementa debido a que sus proveedores se concentran en los Estados Unidos y la Unión Europea, lo cual conlleva un riesgo para la seguridad alimentaria en caso de producirse interrupciones en las cadenas internacionales de distribución de alimentos, concluyó el análisis.

En suma, la Cepal estimó que la contracción del área superará los cinco puntos porcentuales este año.

Para paliar los daños de la pandemia, la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), consideró que es preciso recuperar, pero también reestructurar, las economías creativas caribeñas, o la que genera la industria cultural con las manifestaciones artísticas en donde también se hallan la moda, el diseño, el entretenimiento, la artesanía o la gastronomía.

Pese a considerar que en esta zona la economía creativa es una fortaleza natural, los ingresos provenientes de ella sufren a causa de la cancelación de festivales y grandes fiestas adonde acude un número considerable de turistas del segmento MICE, es decir, de eventos e incentivos.

La Unctad defiende entonces la diversificación y la adición de valor en este tipo de industrias con una mayor inclinación hacia el uso de la tecnología digital capaz de favorecer su promoción.

Esto, adujo el organismo, proveería nuevas fuentes de ingresos y mayores recaudaciones en divisas, aumentaría la resistencia de la industria y facilitaría una mejor penetración de los profesionales creativos del Caribe en los mercados extranjeros.

Una mayor y mejor explotación de la economía creativa no es la única de las opciones que tiene hoy el área para buscar soluciones en medio de la adversidad.

De acuerdo con el director ejecutivo del Centro caribeño para Energía Renovable y Eficiencia Energética, Gary Jackson, la Comunidad del Caribe (Caricom) debe estar preparada y utilizar este tiempo para aumentar la capacidad del rubro.

Necesitamos implementar medidas de eficiencia energética y para el uso de la energía renovable en todas nuestras operaciones, particularmente en sectores con un alto consumo de este recurso como el turismo, dijo.

Añadió que las industrias turísticas pueden beneficiarse de las operaciones sostenibles mientras buscan reconstruir su producto durante este período de inactividad.

Paralelamente a estas alternativas, la Cepal considera que para dar respuesta a la crisis desatada y enfrentar las vulnerabilidades del área, resulta imperativo un apoyo financiero concesional, es decir, préstamos o transferencias de dinero en el que por lo menos 25 por ciento del monto se caracterice por la donación o la gratuidad.

No obstante, según su secretaria ejecutiva, hay países, especialmente del Caribe, que no cuentan con este tipo de soporte y la Ayuda Oficial para el Desarrollo que reciben es muy baja.

En medio de este contexto, el organismo propone algunas medidas tales como una iniciativa de alivio de los adeudos mediante un canje de deuda por adaptación al cambio climático, que incluye la creación de un fondo de resiliencia y la paralización del servicio de la deuda.

Insta, además, a un cambio en los criterios de elegibilidad de las instituciones financieras internacionales para el otorgamiento de financiamiento concesional: bonos de contingencia, en especial con cláusulas sobre los huracanes, y el apoyo a la liquidez mediante la emisión de derechos especiales de giro.

Pero quizás, para el Caribe, no haya arma más fuerte que la unidad, esa que a decir del canciller cubano, Bruno Rodríguez, permitirá vencer los grandes retos que se avecinan.

Prensa Latina