Sociales 24-09-2018

Daniel Ortega provoca otro baño de sangre en marcha por los presos políticos

Un adolescente muerto, al menos seis personas heridas y decenas de manifestantes perseguidos y detenidos.

Apoyadas por la Policía Orteguista, que en todo momento se mantuvo acechando la marcha azul y blanco, este domingo en Managua las fuerzas paramilitares armadas y organizadas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo atacaron a balazos otra manifestación pacífica, donde mataron a un adolescente, hirieron al menos a seis personas más incluyendo a dos periodistas y persiguieron y detuvieron a decenas de manifestantes, en una jornada de terror estatal más contra el pueblo nicaragüense.

Producto de la arremetida, ejecutada a plena luz del día, el periodista Winston Potosme y el reportero gráfico Inti Ocón resultaron heridos mientras cubrían la manifestación que inició en la parte sur de los semáforos del mercado de Mayoreo, zona donde los paramilitares y fanáticos del caudillo llegaron para intimidar a los autoconvocados.

Unas doscientas personas que se habían atrasado en llegar al punto de partida fueron atacadas a balazos por fanáticos del orteguismo custodiados por policías, quienes se sumaron a la agresión lanzando bombas y gases lacrimógenos para dispersarlas, pero no lograron desmontar la movilización en ese momento.

Al ver que no lograron intimidar a los ciudadanos que llegaron con banderas de Nicaragua exigiendo libertad para los presos políticos, justicia por todos los asesinados y democracia en el país, el oficialismo mandó a los paramilitares a que dispararan para sembrar el terror y dispersar la masa que avanzaba gritando a todo pulmón consignas que evidencian el profundo rechazo que la mayoría de nicaragüenses sienten contra Ortega y Murillo.

Para sortear los bloqueos policiales, la marcha tomó las calles que pasan por el barrio Villa Feliz y la colonia 9 de Junio y cuando avanzaba por las Américas III aparecieron motorizados al frente y empezaron a disparar sin importarles que en la multitud iban niños, mujeres y ancianos.

Ese fue un momento de angustia porque mientras se ejecutaba el ataque por la parte frontal, por atrás la Policía Orteguista empezaba a lanzar bombas lacrimógenas, dejando a la gente como única opción correr por las calles angostas de los barrios Américas III y 8 de Marzo, saliendo a la pista Buenos Aires.

Aunque la distancia era corta, los autoconvocados llegaron exhaustos hasta la pista principal porque el gas lacrimógeno les complicaba respirar mientras corrían.

El indiscriminado ataque a balazos provocó pánico en los manifestantes y en los vecinos de la zona, y fue cuando empezaron a caer los primeros heridos de bala.

Mujeres con niños, adultos de la tercera edad y jóvenes de todas las edades corrían y buscaban dónde refugiarse, otros se lanzaban al suelo o se parapetaban contra postes y muros. Mucha gente abrió sus puertas y llamaba a los manifestantes para que se resguardaran.

La Prensa