Economía 30-05-2017

Disparidad de ingresos sigue alta en Latinoamérica: CEPAL

La desigualdad en la distribución de los ingresos en América latina disminuyó entre 2008 y 2015, pero sigue demasiado alta.


En base al coeficiente de Gini, la desigualdad en la región es superior a 0.45. El coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini, se trata de un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad y 1 a la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).


Los nuevos datos de América Latina los informó la Comisión Económica para esa región y el Caribe (CEPAL) al entregar hoy el Panorama Social 2016 de la región, donde muestra que el indicador de Gini llegó a 0,469 para 17 países, un nivel considerado alto. Si bien el índice disminuyó 1,2% anual en promedio entre 2008 y 2012, el ritmo de descenso bajó a la mitad entre 2012 y 2015 (0,6% anual).


"La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades de América Latina y el Caribe, que se manifiesta a través de múltiples circuitos viciosos. Avanzar hacia su reducción significativa es uno de los objetivos de la Agenda 2030, suscrita por todos los países de la región en 2015.


Esta agenda aboga por que nadie se quede atrás", manifestó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL.


La alta funcionaria de Naciones Unidas explicó que "la distribución del ingreso es solo una de las dimensiones de la desigualdad", así que el documento analiza las desigualdades en el uso del tiempo entre hombres y mujeres, aquellas asociadas a la condición étnico-racial y las que se evidencian en las distintas etapas del ciclo de la vida.


En la región viven 130 millones de personas afro-descendientes (2015), y aunque Brasil y Cuba concentran el 91% del total regional, la población afro-descendiente está presente en todos los países de América Latina. Este grupo de la población también está sobre-representado en el estrato socioeconómico de menores ingresos y sufre desigualdades profundas en todas las áreas del desarrollo social, por ejemplo, tienen mayores tasas de mortalidad infantil y materna, de embarazo adolescente y de desempleo, y menores ingresos laborales (en comparación con los no afro-descendientes).


El informe arroja que el gasto social alcanzó en 2015 su máximo histórico: 10,5% del PIB para el gobierno central y 14,5% del PIB para el sector público. Las áreas más importantes fueron 5% para protección social, 4,6% educación y 3,4% en salud. Pese a lo anterior, los presupuestos de gasto social 2016-2017 registran contracciones en la mayoría de los países, por lo que la CEPAL llamó a resguardar y cautelar el financiamiento de las políticas sociales para dar sostenibilidad a los avances alcanzados y hacer frente a los desafíos vigentes.


Consultada por ANSA acerca de las propuestas para una nueva generación de políticas públicas, como plantea el documento, Bárcena respondió que se requiere "una batería de propuestas porque no hay modelos únicos sobre todo en momentos de tanta incertidumbre".


"Estamos muy interesados en que los países de América latina y el Caribe puedan tener una integración mayor, que se despolitice el tema, y se avance hacia modelos productivos integradores. Hay varios ejemplos en la región", aseveró.
Analizó que "solo el comercio no va a ser la solución, sabemos que el comercio mundial tiene una fuerte desaceleración y hay que desarrollar proyectos regionales, en el área agroalimentaria, energética, farmacéutica, donde podamos construir proyectos de integración". "Sabemos que las políticas sociales no se hacen solo con lo social, necesitamos una propuesta productiva que nos integre más", abundó. Recalcó enseguida que "no tenemos respuesta a todo", pero dijo que tienen claro qué es lo que se tiene que cambiar: "Hay que cambiar la cultura de privilegio por una cultura de igualdad, porque eso es lo que está molestando a la sociedad y ha llevado a un desencanto con la política", señaló. Añadió que la CEPAL está viendo la agenda 2030 como "una brújula que nos lleve a superar los eslabones críticos, como de género, étnico, de propiedad" graficados en la versión 2016 del Panorama Social.

ANSA