Análisis 23-10-2017

¿Dónde está la línea roja de EEUU en su 'ofensiva' contra Corea del Norte?

Las recientes maniobras estadounidense-surcoreanas y la reacción frente a ellas por parte de Pyongyang han sido relativamente comedidas. Pese a ello, no conviene olvidar que los recientes cambios en las discusiones acerca del problema norcoreano pueden ser una señal de gran amenaza, opina en una entrevista a Sputnik el analista Vasili Kashin.

A juicio del entrevistado, el proceso político en la resolución del problema norcoreano se ha estancado. La meta de Corea del Norte era forzar a Estados Unidos a aceptar las negociaciones directas con Pyongyang y llegar a un compromiso que supondría la limitación al desarrollo de las fuerzas nucleares norcoreanas, garantías de seguridad y atenuación del régimen de sanciones, subrayó.

Sin embargo, es poco probable que la Administración estadounidense actual acepte el diálogo directo con Corea del Norte, añadió Kashin.

"Después de que Washington haya puesto tantos recursos en trasladar una imagen de Corea del Norte como un país pobre y poco desarrollado que es gobernado por locos, las negociaciones con Pyongyang sobre cualquier cosa que no sea su desarme nuclear pueden ser percibidas en el mundo y también en EEUU como una derrota enorme", declaró.

De acuerdo con las recientes declaraciones del director de la CIA, Michael Pompeo, Pyongyang puede hacerse con los sistemas vectores que posibilitarían un ataque contra la parte continental de EEUU ya en el transcurso de los próximos meses.

Kashin pronosticó que Corea del Norte será capaz posiblemente de sobrevivir al régimen de sanciones durante dicho plazo sin sufrir daños considerables para su economía. El país juche ha declarado de manera oficial que estaría dispuesto a mantener negociaciones con Estados Unidos después de que ultime la construcción de su misil intercontinental.

"En esta situación, que parece un callejón sin salida, Estados Unidos trama planes raros. Antes, la 'locura' y 'falta de sentido común' en Corea del Norte eran los argumentos principales en contra de la posibilidad de que el país [juche] se armara. La postura más popular en la actualidad radica en la aseveración de que el régimen norcoreano es en realidad racional y hasta cínico", aseveró Kashin.

Estados Unidos cree que un ataque limitado contra Corea del Norte, que desaceleraría su programa nuclear por varios años, no provocaría una respuesta que amenazara a Corea del Sur o Japón. Washington considera que Kim Jong-un entiende que, en caso de destruir Seúl, será hombre muerto. Y obviamente, Kim quiere vivir, explica Kashin.

"No obstante, este enfoque parece muy simplificado. Primero, no se puede estar seguro de que el programa de misiles de Corea del Norte pueda ser frenado por un ataque limitado. Los norcoreanos utilizan espacios subterráneos para esconder sus instalaciones, equipamientos y reservas secretos", apuntó el experto.

Estas construcciones no pueden ser destruidas con armas no nucleares. Al menos requieren uso de bombas antibúnker. Para poder usarlas de manera efectiva, los bombarderos estratégicos de EEUU deberían penetrar profundamente el espacio aéreo de Corea del Norte. Esto, por su parte, requeriría una supresión de la defensa aérea norcoreana en dichas zonas.

El entrevistado indicó que el número de blancos subterráneos que deberían estar aniquilados en el marco de dicho 'ataque limitado' será muy grande, porque es poco probable que los datos de inteligencia sean precisos y exhaustivos.

"Incluso en caso de un resultado fructífero de dicho ataque, aparece el problema de una posible respuesta de Corea del Norte. (…) El razonamiento de Kim se basa en otra percepción del mundo y la política norcoreana de los últimos años es la mejor prueba de ello", manifestó Kashin.

Kim Jong-un no entiende bien, según parece, la esencia de la política interior de Estados Unidos. Desde el punto de vista del líder del país juche, un ataque norteamericano puede poner en peligro la estabilidad interna de su 'régimen', afirma el experto.

"No es cierto que la Jefatura de Estado norcoreana piense que el inicio de una guerra a gran escala en la península sea un suicidio. Una rápida derrota de la RPDC y su ocupación al estilo de Irak del año 2003 es francamente improbable, salvo un escenario en el que el Ejército norcoreano sea casi completamente desmoralizado", concluyó Kashin.

Sputnik