Análisis 04-05-2017

El agua y la infancia en un clima cambiante

Cuando Swapna, de 12 años, regresó a su hogar un día después de que el ciclón Roanu golpeara a Bangladesh en 2016, no podía creer lo que veía: toda la vecindad, incluidos los árboles, había desaparecido.

En Zimbabwe, la sequía exigió a Emmanuel enormes esfuerzos para poder alimentar a su familia. Aceptó una dote de unas pocas cabras para su hija de 15 años, lo que significó una boca menos para alimentar, además de comida y ganado para la familia.

Arriba, Amaia, de 11 años, parada en un témpano de hielo en Alaska, Estados Unidos de América, en julio de 2016. En los últimos años se han observado grandes témpanos de hielo más lejos de la costa, debido a que el hielo marino empieza a derretirse más temprano y con mayor rapidez.

Las repercusiones del cambio climático se están sintiendo en todo el mundo. Para muchos niños, un cambio en el clima representa un cambio en el agua. En tiempos de sequías o inundaciones, en las zonas donde el nivel del mar ha aumentado, o donde el hielo y la nieve se han derretido de forma excepcional para la estación, los niños se encuentran en situación de riesgo, ya que la calidad y la cantidad de agua disponible para ellos están en peligro.

En los próximos años, la demanda de agua va a aumentar debido al crecimiento de las poblaciones y su traslado de unos lugares a otros, al desarrollo de la industria y el incremento del consumo. Esto puede provocar estrés por escasez de agua, a medida que el aumento de la demanda y el uso del agua sobrecarguen el abastecimiento disponible.

El mundo está al borde de una crisis mortal, pues la combinación de cambio climático y estrés por déficit hídrico se traduce en un panorama peligroso para los niños.

UNICEF