Política 30-10-2017

El destituido presidente catalán viaja a Bruselas tras ser denunciado por rebelión

El gobierno español tomó las riendas del poder en Cataluña sin hallar resistencia del destituido presidente independentista Carles Puigdemont, que este lunes viajó a Bruselas después de recibir una querella por rebelión y sedición.

Este lunes es el primer día laborable desde la declaración de independencia hecha el viernes por el parlamento de Cataluña y las medidas adoptadas por parte del jefe de gobierno Mariano Rajoy para controlar la región, dos acciones sin precedentes en la España moderna.

En un ambiente de incertidumbre, todas las miradas buscaban a Puigdemont para saber si se resistiría a abandonar su cargo.

Durante horas, decenas de periodistas aguardaron su llegada a la sede del gobierno regional en Barcelona. Pero no apareció.

¿Dónde está Puigdemont?, era la pregunta en boca de todos. "Está en Bruselas", afirmó una fuente gubernamental española. El diario catalán El Periódico dijo que había ido con algunos de sus colaboradores a pedir asilo político.

El domingo, un ministro belga, separatista flamenco, había insinuado que el país podría ofrecer asilo al gobierno independentista catalán, aunque el primer ministro, Charles Michel, lo desmintió después.

Sin poder confirmar esta información, el abogado de Puigdemont Jaume Alonso-Cuevillas afirmó a la AFP: "a él le pesa mucho que, si lo vinieran a detener y lo citan a declarar, pudiera haber protestas y hechos violentos".

AFP / Josep LagoUn retrato del destituido presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, fotografiado en la Generalitat, en Barcelona, el 30 de octubre de 2017

Por su parte, Marta Pascal, portavoz de su partido PDeCAT, recordó que durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), Cataluña tuvo líderes en el exilio que "seguían siendo presidente del gobierno catalán".

- "Rebelión" y "sedición" -

Las instituciones europeas indicaron a la AFP que no hay ningún encuentro previsto con él y el partido nacionalista N-VA aseguró que no lo había invitado.

Desde el partido de extrema izquierda independentista catalán CUP reclamaron explicaciones. "El país necesita saber qué hoja de ruta tiene el gobierno (catalán, ndlr), por qué está en Bruselas", dijo su diputada Mireia Boya.

La noticia sobre el viaje de Puigdemont a Bruselas saltaba minutos después de que el fiscal general del Estado español anunciara una querella contra él y su gobierno por varios delitos -entre ellos "rebelión" y "sedición"- penados con hasta 30 años de cárcel.

Se les acusa de provocar "una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia realizada con total desprecio a nuestra Constitución", dijo el fiscal general, José Manuel Maza.

- A la espera del gobierno -

Los independentistas, que el viernes celebraron con júbilo el nacimiento de su república, aguardaban cada vez más desanimados.

"Estamos a la espera de qué hace el gobierno" de Puigdemont, explicaba el domingo por la noche a la AFP un responsable de una organización independentista.

"Si se creen ellos mismos que son el 'govern' de la República, entonces nosotros saldremos a protegerlos, pero si no hacen nada, tendremos que ver qué hacemos", agregó.

Sin embargo, este lunes, solo uno de sus integrantes acudió a su despacho y en las dependencias oficiales seguían ondeando las banderas españolas.


AFP / Pau Barrena El depuesto vicepresidente del gobierno catalán, Oriol Junqueras (d), llega al parlamento regional, en Barcelona, el 30 de octubre de 2017

De la decisión de los líderes independentistas también dependen los 200.000 funcionarios de la administración regional, ahora ya bajo órdenes del gobierno central.

En las últimas semanas habían surgido llamamientos a desobedecer a sus nuevos superiores pero es incierto si lo harán tras la aparente desbandada de sus dirigentes.

"Creo que la gente seguirá trabajando normal en su día a día", dijo a la AFP Joan Escanilla, portavoz en Cataluña del sindicato de funcionarios CSIF.

- En lógica electoral -

La región se dirige ahora a una nueva contienda electoral para calibrar fuerzas entre los partidarios y los contrarios a la secesión, que se reparten casi a partes iguales entre los catalanes.

Entre las medidas adoptadas el viernes, Rajoy decretó la disolución del parlamento regional y la convocatoria de elecciones regionales el 21 de diciembre, que por el momento, parecen que fueron acatadas por los responsables de la cámara catalana.

Los partidos favorables a la unidad de España lanzaron la precampaña el domingo, llamando a votar masivamente a los cientos de miles de personas que se manifestaron en Barcelona contra la secesión.

Pero también parecen dispuestos a concurrir a estos comicios los partidos independentistas que apenas dos días antes habían proclamado la nueva república.

Participaron los principales partidos favorables a la unidad española -Ciudadanos (liberal), socialistas y el Partido Popular, de Rajoy-, que invitaron a sus seguidores a votar masivamente el 21 de diciembre.

También parecen dispuestos a concurrir a estos comicios convocados por Rajoy los partidos independentistas que hace apenas dos días proclamaron una república.

"El día 21 iremos a las urnas, iremos convencidos", afirmó Marta Pascal mientras que su socio de coalición, Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), apuntaba en la misma dirección.

Según las últimas escuestas publicadas, los independentistas podrían perder en estas elecciones la mayoría absoluta del parlamento regional obtenida en septiembre de 2015 por primera vez en su historia.

AFP