Política 07-10-2019

El Partido Socialista gana las elecciones en Portugal

El socialista António Costa salió ayer de las urnas como el próximo primer ministro de Portugal, sin necesidad de aguardar por las complejas negociaciones y el farragoso proceso institucional que le permitió acceder a la jefatura del Gobierno hace cuatro años. Es el candidato más votado en las elecciones legislativas y gana margen de maniobra ante sus hasta ahora socios, el Bloque de Izquierdas (BI) y el Partido Comunista Portugués (PCP). El primero resiste con una leve bajada, mientras el segundo registra una caída significativa.

La subida registrada por el Partido Socialista (PS), desde el 32% del 2015 al alrededor del 37% de ayer, resulta insuficiente para darle a António Costa el gran premio de una mayoría absoluta que se cuidó de pedir expresamente, consciente de que constituía una “meta improbable”. Suponía, sin embargo, un objetivo que incluso hasta hace unas semanas aparecía al alcance de la mano del PS, que insistió en campaña en reclamar una “mayoría confortable”.

Costa sí vio satisfechas sus expectativas de no sólo ser el candidato más votado, tras quedar de segundo en las legislativas del 2015, sino también superar al conjunto de las fuerzas conservadoras, el Partido Social Demócrata (PSD), el equivalente del PP español, y el más derechista el Centro Democrático Social (CDS). Hace cuatro años ambas formaciones se presentaron juntas, tras compartir el gobierno de coalición presidido por Passos Coelho. Ayer su suma quedó claramente por debajo del nivel del 2105, aunque el PSD de Rui Rio aguantó mucho mejor de lo esperado hace unos meses, en el entorno del 29%, mientras el CDS se hundió. Su líder, Assunção Cristas, anunció que deja el puesto.

El crecimiento de la bancada socialista en la Asamblea de República otorga a Costa un mayor margen de maniobra para gobernar. Los socialistas ya no necesitan un acuerdo simultáneo con las dos formaciones a su izquierda, el Bloque y el PCP. Era lo que en Portugal se conoció con el nombre de “geringonça”, palabra que designa a una cosa improvisada o con poca solidez. El tiempo borró la despectiva carga semántica de este vocablo, hasta convertirlo casi en sinónimo de estabilidad política.