Economía 22-05-2017

En Italia producen electricidad con aceite de palma

Un informe sobre energías renovables, y más concretamente sobre bioenergía, revela detalles que llaman mucho la atención. Uno de los últimos de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena), Estadísticas de capacidad renovable 2017, según el último número de la revista Energías Renovables, revela que de los 2.049 megavatios instalados en todo el mundo para producir electricidad con biocombustibles líquidos, la mitad están en Italia. Indagando un poco más se llega a la conclusión de que, gran parte de esos mil megavatios se alimentan con aceite de palma.

El informe de Irena nos lleva al último del gestor energético italiano, Gestore Servizi Energetici (GSE): Energia da fonti rinnovabili in Italia. Anno 2015. Publicado en abril de este año, aumenta todos los datos que ofrece Irena, ya que la producción de electricidad con biocombustibles líquidos se realiza en 525 plantas que suman 1.038 megavatios y producen 4.893 gigavatios hora. En plantas superan incluso a la biomasa sólida, que contabiliza 369.

¿Y con qué se produce esa electricidad?

En un 71 por ciento con aceite de palma. El informe del GSE revela que en 2015 fue, con 761.742 toneladas, es el biolíquido más empleado dentro del más de un millón de toneladas empleado en total. El siguiente biocombustible en la lista, el aceite de colza, aparece con 87.000 toneladas y una cuota del ocho por ciento.

21 por ciento para alimentación y 46 por ciento para electricidad
Llama la atención que, como ocurre en España con el aceite de cocina usado para la producción de biodiésel, esta materia prima es poco menos que testimonial en el “reparto eléctrico” en Italia, donde no llega ni al uno por ciento. El GSE destaca, no obstante, a pesar de la distancia con el aceite de palma, el aumento con respecto a 2014 de los aceites de colza y de soja.

Según datos de la Unione Italiana per l’Olio di Palma Sostenibile (UIOPS), solo el 21 por ciento de esta materia prima se destina a la alimentación en Italia, el resto se reparte entre los sectores energético, químico, farmacéutico y cosmético. En un artículo de 2016 en Il Fatto Alimentare del periodista e ingeniero ambiental Mario Rosato, este afirma que casi la mitad del aceite de palma se usa para producir electricidad.

Rosato cruza datos de la industria y el GSE, entre otras fuentes, y concluye con este reparto: electricidad, 46 por ciento; alimentación, 29 por ciento (son datos más antiguos que los reseñados más arriba por la UIOPS); higiene y cosmética, 22 por ciento; y biodiésel, 9 por ciento. Esto le sirve al autor para rebatir la advertencia de la industria de que un posible boicot al aceite de palma encarecería los precios de los alimentos, al sostener que no es su principal destino.

Casi todo el biocombustible líquido certificado como sostenible
En Italia, la propia UIOPS, como ocurrió en Europa con la Asociación Europea de la Industria del Aceite Vegetal (Fediol, en sus siglas en inglés), no sentó mal la propuesta aprobada en abril por el Parlamento Europeo de eliminar progresivamente el aceite de palma en sectores como el biodiésel. Como Fediol, se agarra a que todo ello favorecerá a la materia prima que esté adecuadamente certificada como sostenible.

El informe del GSE confirma que la gran mayoría del biocombustible líquido empleado en la producción de electricidad en 2015 estaba certificado como sostenible. De las 1.075.429 toneladas empleadas, 1.065.551 aparecen como tales, con un incremento del 12 por ciento con respecto al año anterior.

Bari, provincia mundial de la electricidad con aceite de palma
Aparte de la materia prima, en el mapa italiano de la electricidad con biocombustibles líquidos llama mucho la atención la concentración de la producción en tres regiones: Puglia, Emilia Romagna y Campania. Sin embargo, quien se lleva la palma, nunca mejor dicho, es la primera, con el 29,8 por ciento de la producción, y muy especialmente la provincia de Bari, que con el 24,2 del total italiano, acapara casi la cuarta parte de toda Italia.

Por último, en el informe mencionado de Irena, además de los mil megavatios italianos dentro de los dos mil mundiales, resaltan igualmente los 576 de Suecia. En este caso, como en el del biodiésel, el país nórdico ha apartado al aceite de palma de la electricidad, y emplea principalmente aceites y otros biocombustibles líquidos derivados de las industrias forestal y maderera.

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