Mundo 10-05-2017

Estados Unidos, a punto de abandonar el Acuerdo de París

El gran acuerdo climático, formalizado en la capital francesa en diciembre de 2015 y en vigor desde el pasado mes de noviembre, podría perder a uno de sus principales actores: Estados Unidos, que es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo por detrás de China. Según un estudio realizado por el portal web Energías Renovables.

Según la publicación la ciudad alemana de Bonn acoge estos días una cumbre mundial, que ha reunido a delegaciones de casi 200 países y cuyo objetivo es avanzar en la implementación del Acuerdo de París, llamado a ser el gran sucesor del Protocolo de Kioto. Según fuentes de toda solvencia a las que ha tenido acceso Energías Renovables, la diplomacia europea -sobre todo, alemana- estaría tratando de evitar a toda costa el abandono de Estados Unidos del Acuerdo de París, pero sin éxito. La Cumbre del Clima de París (celebrada en diciembre de 2015) alumbró un acuerdo de lucha contra el cambio climático y dos condiciones para su entrada en vigor.

Una: que al menos 55 Partes (países) lo ratificaran (Estados Unidos lo hizo en septiembre, cuando aún presidía la nación Barack Obama). Y dos: que las emisiones de gases de efecto invernadero de los países ratificantes sumaran al menos el 55% de las emisiones globales. Pues bien, el planeta Tierra superó el 5 de octubre del año pasado los dos listones y un mes más tarde, y tal y como estaba previsto, el Acuerdo entró en vigor. Lo hizo, solo diez meses después de la cumbre de París, lo que da una idea de que el cambio climático empieza a preocupar seriamente a los gobiernos de todo el mundo (la ratificación de Kioto tardó siete años; y Estados Unidos nunca lo ratificó).

El Acuerdo
Busca mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de dos grados Celsius (2°C) con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático y aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos además de situar los flujos financieros en un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

El Reglamento
Una de las claves del Acuerdo es su Reglamento, que está llamado a ser, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), "un modelo a escala global para reportar y rendir cuentas de las medidas climáticas". Existe una gran experiencia sobre cómo actuar de forma efectiva en ese sentido "gracias a los numerosos y exitosos modelos y mecanismos de cooperación climática internacional -explican desde la ONU- puestos en marcha en las últimas dos décadas bajo la Convención. Cuando esté terminado (y Bonn es una de las escalas clave en este viaje), el Reglamento hará posible la implementación completa de París, estableciendo los "requisitos concretos" para que los países y otros actores informen de manera abierta y contabilicen sus acciones a favor del clima. "De esta manera -continúa la ONU-, se generarán la confianza y seguridad necesarias entre las naciones para que estas intensifiquen su respuesta a los retos del cambio climático de manera integral".

Cien mil millones de dólares de aquí a cuatro años
Otro asunto clave para la puesta en marcha efectiva de este Acuerdo -señala Naciones Unidas- es asegurar que realmente se movilizan los 100.000 millones de dólares que los países desarrollados han prometido a los países en desarrollo para 2020 y que se producen inversiones mayores por parte de inversionistas, bancos y sector privado, con el objetivo de lograr la cifra de entre 5 y 7 billones que se necesita para hacer posible la transformación a nivel mundial. La Unión Europea mantiene su compromiso de contribuir en la proporción justa al objetivo de los países desarrollados de destinar conjuntamente 100.000 millones de dólares estadounidenses anuales de aquí a 2020 para ayudar a los países en desarrollo. Este objetivo, que forma parte del Acuerdo de París, se mantendrá hasta 2025. Antes de esa fecha se establecerá un nuevo objetivo colectivo. Si Estados Unidos abandona efectivamente ahora el Acuerdo, parte de ese montante podría peligrar.

El presidente Donald Trump ya anunció en campaña que sacaría a Estados Unidos del Acuerdo de París. Además, en uno de sus gestos histriónicos habituales, inmediatamente después de ser investido, Trump designó al conocido negacionista del cambio climático Myron Ebell responsable del equipo que debía conducir la transición hacia la nueva Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (Environmental Protection Agency, EPA). Esta agencia, de gran prestigio a escala global, fue la que destapó el fraude que estaba cometiendo Volkswagen en materia de emisiones: el fabricante alemán había introducido un software en sus vehículos para engañar a los sensores que medían las emisiones de gases (las mediciones registraban emisiones menores que las reales). Pues bien, Trump eligió a Ebell para "reconducir" a la EPA y este confirmaba a finales de enero que Trump podría sacar a Estados Unidos del Acuerdo "mediante un decreto o como parte de un paquete más amplio" prácticamente en cualquier momento. Bonn -la fuente a la que ha tenido acceso Energías Renovables se encuentra ahora allí- podría ser ese momento.


Energia 16