Mundo 15-08-2018

Evo Morales marca récord en presidencia de Bolivia y va por más

En contraste con la crónica inestabilidad política de Bolivia en el siglo XX, Evo Morales marcó el récord de permanencia en la presidencia, 12 años, seis meses y 23 días, y va por más.

"Es un nuevo récord que nos enorgullece, al igual que haber reducido la pobreza y que seamos el país con mayor crecimiento económico en Sudamérica", aseguró el gobernante indígena en un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que saludó el hito en medio de una andanada de comentarios en las redes sociales.

Morales, jefe del Movimiento Al Socialismo y en cuya gestión la empobrecida Bolivia ha vivido su ciclo más largo de crecimiento económico, pretende alcanzar la marca de 19 años en el poder, sumando lo que resta de su actual tercer mandato y los de un cuarto consecutivo que quiere ganar en diciembre de 2019.

El también líder de los productores de coca superó el récord que hasta el 13 de agosto ostentaba Víctor Paz, jefe de una revolución nacionalista de 1952, quien comenzó dirigiendo políticas estatistas y terminó imponiendo el duro modelo neoliberal que Morales comenzó a desmontar.

A diferencia de Paz, el actual mandatario izquierdista ejerce de manera ininterrumpida desde el 22 de enero de 2006, cuando llegó al poder gracias a la primera victoria de un candidato por mayoría absoluta de votos en un cuarto de siglo de una democracia que dejó atrás un largo período de dictaduras militares

Luego, otras dos aplastantes victorias electorales sucesivas, sazonadas con un rotundo triunfo en un referendo revocatorio, le dieron un vasto control político y económico que la derecha se propone ahora interrumpir denunciándolo como autoritarismo no democrático.

"Nuestro principal logro es la liberación económica gracias a la nacionalización de nuestros recursos naturales y empresas estratégicas", dijo Morales en su tuit, en referencia al modelo que ha permitido a Bolivia alcanzar en los 12 últimos años un crecimiento promedio de 4,8%.

Agregó que la clave de su permanencia en el Gobierno, en nombre de los indígenas y clases empobrecidas alejadas históricamente de la vida política, ha sido la unidad del pueblo boliviano, pero sus detractores denuncian que, por el contrario, hay señales de un ahondamiento de la división entre bolivianos.

"No se trata de cuánto tiempo se está en el poder, sino de cuánto bien se hace al país. Morales causa división, confronta al país y despilfarra los recursos en palacios y aviones cuando hay necesidades urgentes en salud, educación, generación de empleo formal", denunció en redes sociales Oscar Ortiz, líder parlamentario del principal partido opositor, Unidad Demócrata.

Proclamando que "es tiempo de que Evo Morales se vaya", Ortiz reafirmó el discurso opositor dominante que sostiene que la bonanza económica de los últimos años no es un mérito de Morales sino producto de una coyuntura internacional favorable en los mercados de gas y minerales, principales productos bolivianos.

Otro opositor, el empresario Samuel Doria Medina, sostuvo que Morales pretendería quedarse en el poder 14 años más, ante lo cual planteó un "desafío claro: frenarlo y enviarlo a su casa como manda la ley".

La ley referida por Doria Medina es la Constitución del Estado Plurinacional que promulgó Morales en 2009 y que autoriza solo una reelección sucesiva.

Morales, reelegido ya dos veces con el argumento de que su primer período se redujo en un año por el cambio de Constitución, fracasó en un intento de reformar la carta magna para ser otra vez candidato el año venidero, pero aun así se volverá a postular gracias a una polémica autorización del Tribunal Constitucional.

Colectivos ciudadanos urbanos, que el Gobierno tilda de "apéndices" de la oposición, llevan adelante una incesante campaña contra la próxima candidatura de Morales levantando la consigna "Bolivia dijo No", en referencia al referendo de reforma constitucional.

El oficialismo trata de minimizar esta campaña y prepara en cambio una gran celebración del récord de Morales y de lanzamiento de la campaña electoral para el próximo fin de semana en la región productora de coca de Chapare (centro), cuna sindical y política del presidente.

Sputnik