Mundo 30-10-2018

Expertos ven una oportunidad para flexibilizar el Mercosur

Dicen que es clave que la apertura brasileña no haga perder preferencias a Uruguay.

El designado ministro de Economía de Brasil, el liberal Paulo Guedes, fue bien claro con comentarios que supusieron patear el tablero: el Mercosur no será una prioridad para su país durante la futura administración de Jair Bolsonaro, que buscará abrir la economía norteña al resto del mundo.

Expertos uruguayos consultados por El País desdramatizaron la situación y consideraron que se está ante una oportunidad que hay que aprovechar para que el Mercosur busque flexibilizarse. Así se preservarían las condiciones de acceso preferencial a Brasil que tienen los países del bloque. Y entienden que, en realidad, los comentarios de Guedes no hacen más que reconocer lo ya evidente: el Mercosur nunca fue prioridad para Brasil.

El ascenso al poder de Bolsonaro encuentra a las ventas de Uruguay hacia Brasil en baja como consecuencia de la caída de su competitividad y la prolongada recesión brasileña. De acuerdo con datos de la Unión de Exportadores, en los últimos doce meses terminados en setiembre las ventas cayeron 8,8%. Los plásticos crecen al igual que las ventas de vehículos pero se verificó un tropezón grande en la exportación de lácteos (retrocedieron 42%) y de arroz (64%). En 2017 las ventas a Brasil habían caído 9%. Brasil captó ese año el 13% de las exportaciones uruguayas, para las cuales fue el segundo destino después de China.

En la Unión de Exportadores se está muy atento a la posibilidad de que Brasil, cuya oferta exportable tiene similitudes con la uruguaya, gane competitividad. La presidenta de la gremial, Andrea Roth, dijo a El País que "trascendió que no hay un interés particular en el Mercosur pero esto no significa que haya cambios importantes, ya que hasta ahora el bloque no ha funcionado como quisiéramos".

"También trascendió que Bolsonaro busca realizar reformas, bajar el déficit fiscal y posicionar a Brasil en el mundo. Ahí lo podemos ver desde dos perspectivas: por un lado existe el riesgo de un país que podría ser más competitivo y al que, si no mejoramos nuestra competitividad, nos puede ser más difícil exportarle y competir con él en el mundo. Por otro lado, si tiene un crecimiento por ser más competitivo, nos podríamos sumar a ese tren y comerciar más con Brasil", comentó.

Para el consultor Marcos Soto, de CSC Uruguay, no habrá por parte de Brasil un intento de desmantelar al Mercosur porque le resulta buen negocio (Uruguay tiene un déficit comercial con Brasil de US$ 850 millones que se incrementó frente al año pasado).

"Lo que se viene y con fuerza es un impulso a la reducción de aranceles en Brasil, lo cual entrará en contradicción con el estatus actual del Mercosur. Lo que hay que preservar es la zona de libre comercio y quizás rebajar un escalón la integración de manera compatible con los objetivos de todos. La apertura de Brasil podría ser un arma de doble filo porque Brasil es el principal mercado para productos de valor agregado, difícilmente colocables en otros mercados que necesitan mantener sus ventajas actuales en el mercado brasileño. Hubo fábricas que se instalaron aquí con el único objetivo de vender en Brasil aprovechando las ventajas de la admisión temporaria", recordó.

De todas formas, la apertura brasileña llevaría tiempo. "La economía brasileña ha sido muy cerrada y no se abrirá rápido. Además, Brasil no va a hacer acuerdos con cualquier país sino con aquellos con los que tenga una economía complementaria. No va a acordar con China y va a estar más cerca de Estados Unidos. Para nosotros lo más importante es mantener una zona de libre comercio lo más eficiente posible", opinó.

Ignacio Bartesaghi, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, consideró que "para Brasil el Mercosur nunca fue importante, sí Sudamérica y Argentina". "Hay bastante sinceridad en el comentario de Guedes", valoró.

"Uruguay debería, sin dramatizar, aprovechar la oportunidad para consolidar una zona de libre comercio sin excepciones y con menos restricciones no arancelarias. Eso nos devolvería la soberanía para comerciar acuerdos comerciales bilaterales, que es prioridad", dijo.

"Seguimos con dificultades para cerrar acuerdos por el proteccionismo que persiste en los socios mayores. El modernizar los objetivos también podría favorecer la convergencia con la Alianza del Pacífico y agilitar la agenda en las nuevas disciplinas del comercio internacional como los servicios y la facilitación del comercio y el comercio electrónico", opinó.

Bartesaghi apuntó que Guedes es liberal pero no lo son los militares que lo apoyaron y que tienen tradición proteccionista como la industria paulista y eso puede traer contradicciones.

"La prioridad no es el Mercosur; el Mercosur no es prioridad. No, no. ¿Eso es lo que quería oír? Es un estilo que combina con el del presidente; hablamos la verdad. No estamos preocupados en agradarle", respondió exasperado el seguramente futuro ministro de Hacienda brasileño, Paulo Guedes, a un periodista argentino poco después de conocerse la holgada victoria de Jair Bolsonaro en las elecciones brasileñas.

La afirmación no hace más que confirmar lo que a lo largo de la campaña electoral sostuvieron tanto Bolsonaro como su círculo más íntimo.

Analistas políticos y diplomáticos brasileños aseguran que con Bolsonaro en la Presidencia las relaciones con Estados Unidos serán las más cercanas desde la vuelta a la democracia. Detrás de esa cercanía están las coincidencias del presidente brasileño electo con el ideario del mandatario estadounidense Donald Trump.

El posible canciller de Bolsonaro, Ernesto Araújo, es un diplomático de carrera que en 2017 escribió un libro en el que sostiene que Trump asumió la misión de rescatar la civilización occidental, su fe cristiana y sus tradiciones nacionales forjadas "por la cruz y por la espada", informó el diario brasileño O Globo.

Bergara: el Mercosur sin certezas

El ascenso de Jair Bolsonaro al gobierno de Brasil trae "mucha incertidumbre" a un Mercosur, que hace años que es "débil" y que ha sido "un obstáculo para la flexibilidad" que el gobierno ha buscado en materia de inserción internacional, comentó el aspirante presidencial frentista Mario Bergara, expresidente del Banco Central del Uruguay.

Reconoció que si Bolsonaro diseña su política exterior en función de sus simpatías políticas, eso no sería positivo para Uruguay. Bergara señaló que "tiene plena confianza" que el Frente Amplio ha creado "el soporte razonable" para que no le ocurra lo que al Partido de los Trabajadores brasileño y así conservar el poder tras las elecciones del año próximo.

Fustigó al líder del Partido de la Gente, Edgardo Novick, que festejó eufórico en las calles de Rivera el triunfo de Bolsonaro y auguró una derrota frentista en 2019. "No son mensajes que contribuyan al diálogo democrático", dijo Bergara.

EL PAIS