Economía 03-04-2017

Flujos de exportaciones de América Latina

El crudo latinoamericano, que tradicionalmente se destinaba a Estados Unidos, busca poco a poco ganar cuota en el creciente mercado indo-asiático. México y Venezuela se mantienen como líderes exportadores debido a su producción, pero se enfrentan a estados emergentes como Brasil.

A mérica Latina ha modificado considerablemente sus equilibrios energéticos en los últimos años ante la aparición de nuevos productores y consumidores. Los patrones de comercio internacional de petróleo reflejan que muchas de las exportaciones de la región, que mayoritariamente iban a Estados Unidos, se están redirigiendo poco a poco hacia Asia ante el crecimiento de su demanda y el boom del shale oil en Estados Unidos. “Paralelamente también hay un cambio interno en América Latina fruto de los nuevos descubrimientos de reservas como los yacimientos en aguas ultraprofundas del Presal en Brasil y el aumento de la capacidad de consumo en ciertas áreas”, explica Gonzalo Escribano, investigador principal del Real Instituto Elcano y especialista en geopolítica energética. Además, la bajada de los precios del petróleo en los últimos meses ha dibujado un mapa de ganadores y perdedores en la región, dependiendo principalmente de su situación económica previa y su posición exportadora. En cuanto al flujo de comercio de hidrocarburos, el 52 por ciento de las exportaciones de petróleo y derivados de América Latina, incluido México, se destinó a EEUU, un 27 por ciento a Asia (14 por ciento a la India y 13 por ciento a China) y cerca de un 11 por ciento a Europa en 2013, según datos de BP Statistical Review 2014.

De los 5 millones de barriles diarios de exportaciones totales, México y Venezuela destacan como principales exportadores a Norteamérica, manteniendo su posición de liderazgo tradicional aunque con menores volúmenes. Por otro lado, Venezuela y Brasil surgen como principales surtidores de crudo a los nuevos mercados de India y China. En sentido contrario, América Latina importó en 2013 la mayoría de sus 2,7 millones de barriles diarios de productos refinados de suelo estadounidense. Aunque Estados Unidos siga siendo uno de los principales socios comerciales de crudo y derivados de América Latina, desde 2007 el país ha disminuido casi un 23 por ciento las importaciones totales de este producto, según American Petroleum Institute (API). “La caída de la demanda del vecino norteamericano, tradicional socio, es consecuencia de la crisis financiera de 2008 y el aumento de la producción estadounidense de crudo ligero a partir del boom del shale oil, que han provocado un shock de la oferta a nivel mundial, afectando también a América Latina”, explica Ramón Espinasa, director del Centro de Innovación Energética del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La región, igual que el resto del mundo, mira desde hace años hacia Asia como alternativa, debido a su mejor situación macroeconómica durante la crisis global, pero sobre todo por su creciente necesidad de commodities, ya que debe abastecer a un mercado interno cada vez más numeroso. China e India suman en su conjunto una población de 2.600 millones de habitantes.

El cambio de patrón en la demanda mundial en el caso de los hidrocarburos se ratificó en marzo de 2014 cuando la Administración Americana de la Energía (EIA por sus siglas en inglés) confirmaba que China había superado a Estados Unidos como importador neto de crudo a nivel mundial. Teniendo en cuenta que el 6 por ciento de las importaciones del país asiático vienen de Venezuela y el 2 por ciento de Brasil, las oportunidades de estos países y del resto de la región de redirigir sus flujos de crudo y otros productos, son evidentes. No hay que olvidar tampoco al otro gigante, India, que el año pasado importó un 12 por ciento de petróleo venezolano, según la EIA.

Evolución histórica

Históricamente Estados Unidos ha sido el principal socio comercial de la región debido a su proximidad y lazos comercia les. EEUU llegó a representar cerca del 60 por ciento de las exportaciones totales de América Latina a finales de los años noventa, sobre todo de crudo, en cifras ofrecidas por Mercosur. Entre ellos destacan México y Venezuela, de los que llegó a importar más de 1,7 millones de barriles diarios, respectivamente en 2004. Esta proporción ha seguido una tendencia decreciente, con un pico de caída importante en 2008. Para 2013, el porcentaje de exportaciones de América Latina hacia Estados Unidos se había reducido hasta el 52 por ciento (1,69 millones barriles diarios de crudo y derivados de todo América Central y del Sur y 919.000 barriles diarios de México). Así, México no es solo el mayor productor de la región con 2,9 millones de barriles diarios, sino que se mantuvo en 2013 como el principal exportador de crudo a Estados Unidos de América Latina, gracias a los hidrocarburos extraídos en el Golfo de México. Por el lado de las ventas de petróleo y derivados de EEUU a México, éstas aumentaron frente a años anteriores hasta los 517.000 barriles al día. Esta cifra podría ir a más después de los acuerdos para exportar crudo firmados este año tras el cambio de normativa realizado por Obama. Venezuela se sitúa como segundo exportador a Estados Unidos de América Latina, con 806.000 barriles diarios. Pero estos envíos de crudo pesado suponen una caída de casi un 50 por ciento frente a los datos de hace una década. De manera inversa, Venezuela recibe cada vez más productos refinados de Estados Unidos para abastecer necesidades locales para mezclar su crudo extrapesado y debido al mantenimiento de su capacidad de refino con una creciente demanda interna.

El país presidido por Nicolás Maduro ejemplifica también el cambio de paradigma del rumbo de las exportaciones. Desde 2010, Venezuela, el segundo productor de la región, ha aumentado sus envíos a Asia, siendo el país de América Latina con mayores exportaciones asiáticas, debido en parte a su gran volumen de producción (2,6 millones de barriles diarios) por su producción en la Faja del Orinoco. Así, sus envíos representan el 12 por ciento de las importaciones de India (aproximadamente 468.000 barriles de petróleo diarios) y el 6 por ciento de las importaciones de crudo de China, según la Administración Americana de la Energía. Venezuela y China han firmado además varios acuerdos de intercambio de 600.000 barriles diarios de petróleo, que aumentaría notablemente la cifra alcanzada en 2012 de 300.000 barriles diarios.

Como la demanda de petróleo de China continúa superando la producción en el país, sus importaciones de petróleo se han incrementado notablemente en la última década. Entre 2004 y 2010, las exportaciones petroleras de América Latina a Asia han pasado de 236.344 barriles a 974.151 barriles de petróleo diarios (11,5 a 47,4 millones de toneladas). En 2013, solo desde América Central y del Sur, se enviaron 632.000 barriles diarios a India y 617.000 a China, según cifras de BP Statistical Review 2014, pasando de tener un peso del 1 por ciento en las exportaciones totales de la región a un 34 por ciento. Venezuela, México, Colombia y Ecuador son los únicos países que por ahora registran excedentes exportables significativos. Colombia ha casi duplicado su producción de crudo en los últimos cinco años y superará el millón de barriles por día este año. Pero están surgiendo otros actores nuevos como Brasil, que tiene un potencial de convertirse en gran exportador en las próximas décadas gracias a las reservas del Presal, uno de los mayores descubrimientos de los últimos años, siempre y cuando los precios del petróleo permitan desarrollar estos proyectos. Por el momento el país ya ha abierto el camino para el comercio con Asia ya que China fue el principal destino de sus exportaciones de crudo en 2013, con 115.000 barriles diarios. Le siguieron Estados Unidos (110.000 barriles) e India (49.000 barriles), según la EIA. Y es que un estudio del Banco HSBC asegura que India impulsará en las próximas décadas el crecimiento de las exportaciones de Argentina, Brasil y México. Pero Brasil tiene la peculiaridad de ser además el mayor consumidor de petróleo del continente americano después de los EEUU. De acuerdo con informaciones de la EIA, Brasil importó 528.000 barriles diarios de productos derivados del petróleo en 2013, un aumento del 12 por ciento respecto al año anterior para satisfacer su creciente consumo interno.

Balanza comercial

En términos generales el crecimiento de la demanda de América Latina ha sido fuerte, impulsado por el incremento del consumo, que en 2013 supuso el 9,6 por ciento del total, con México y Brasil a la cabeza. De esta manera, Latinoamérica está absorbiendo una cantidad cada vez mayor de su propia producción, situada en el 11 por ciento mundial, según BP Statistics. Los países del Mercosur y la Comunidad Andina destacan como principales polos de comercio, en los que las ventas intrarregionales de hidrocarburos son muy relevantes, según el Banco Interamericano de Desarrollo, con un flujo tradicional Sur-Norte, que va poco a poco transformándose. De cara al futuro, la OPEP prevé un aumento de la demanda de América Latina, hasta alcanzar 7,4 millones de barriles diarios para 2040 desde los 5,3 millones registrados en 2013. Para 2020, se espera una demanda de 6,1 millones de barriles. El aumento previsto en la demanda de petróleo para América Latina es mayor que el de la producción en el largo plazo. Se espera un crecimiento general de producción, aunque con diferencias entre países. Destaca el potencial brasileño debido a sus proyectos offshore y un posible cambio en la producción de Venezuela hacia mayores volúmenes de crudo extra pesado en su vasta Faja del Orinoco.

Así América Latina pasaría de los casi 10 millones de barriles diarios de crudo producidos en 2013 hasta los 11,5 millones de barriles en 2040. Por otro lado, se estima una disminución en las zonas productoras tradicionales, como México y Argentina. Por lo tanto, el World Oil Outlook 2014 de la OPEP estima que hay un potencial reducido para futuras exportaciones de crudo en comparación con las cifras actuales, con Estados Unidos como destino principal, aunque con mayor peso de Asia y Europa Las exportaciones de crudo han dibujado durante años un mapa de importadores y exportadores netos en la región. En las últimas dos décadas, Colombia, Ecuador y Argentina han tenido excedentes exportables de mucha menor cuantía que México y Venezuela, pero considerados como exportadores netos, “este grupo de países será el más perjudicado por la actual caída de los precios”, explica Ramón Espinasa, director del Centro de Innovación Energética Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el caso de Ecuador, las exportaciones destacan por el tamaño de su población, economía y aportación a las cuentas. En Colombia y Argentina, la magnitud de las exportaciones ha sido también relevante en términos fiscales, según la OPEP. Adicionalmente, Brasil y Perú han sido importadores netos durante décadas, junto a Chile, Uruguay, Perú y otros estados de América Central y del Caribe. “Este grupo se beneficiará de la caída del precio al disponer de importaciones a precios más baratos, así como los lugares donde la generación de energía depende de los derivados del petróleo”, aclara Espinasa. Por último, Brasil, pese a ser segundo productor de América del Sur, todavía es importador neto de petróleo, por ser principal consumidor de la región. En los últimos años se ha reducido el margen y podría pasar a tener un importante excedente importante de petróleo con el Presal.

Energía 16