Política 30-07-2018

Los complejos desafíos de Imran Khan al frente del gobierno de Pakistán

El excampeón de críquet Imran Khan afronta complejos desafíos al frente del gobierno de Pakistán, un país con serios problemas económicos y una situación delicada en sus fronteras.

Con poca experiencia gubernamental, Khan dirigirá una potencia nuclear con 207 millones de habitantes.

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Mientras que sus rivales todavía le reprochan que su victoria se debió a la injerencia del ejército, los primeros retos no se harán esperar para el excampeón de críquet, una vez haya formado un gobierno de coalición.

- ¿Demagogo o demócrata? -

En sus veinte años de actividad política, Khan se caracterizó como un opositor contestatario, que solía prometer grandes reformas, pero sin pisar el barro de la negociación política.

"Él se dedicó sólo a protestar durante cinco años. No iba ni al Parlamento", asegura el analista político Fasi Zaka. El Movimiento por la Justicia (PTI) de Khan únicamente había gobernado antes en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa durante un mandato de cinco años. Su paso de fuerza de oposición a partido de gobierno resultará complicado.

Además, generó una gran malestar al apostar por tesis que hasta entonces sólo eran defendidas por islamistas radicales, como una ley sobre el blasfemo.

- Las relaciones con el ejército -

Sus rivales acusan a Khan de ser un títere del ejército, que presuntamente hizo todo lo posible para facilitar su victoria.

Curiosamente, el exprimer ministro, Nawaz Sharif, que acusa ahora al ejército de conspirar para deponerlo, fue visto durante años como un hombre afín a la comandancia militar, antes de su dimisión forzada el año pasado.

Según los analistas, las relaciones entre Khan y el ejército podrían seguir el mismo camino.

"¿Cuando intentará gobernar, sus decisiones satisfarán a las fuerzas armadas o entrarán en conflicto?", se pregunta el general jubilado Talat Masood.

- Economía -

Todos los indicadores apuntan a que pronto el gobierno paquistaní se verá obligado a pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Durante los últimos meses, el Banco central paquistaní tuvo que recurrir a sus reservas de divisas y devaluar en varias ocasiones la rupia local, con el objetivo de frenar su creciente déficit comercial.

"Tendrá que recurrir al FMI", considera el analista Ayesha Siddiqa, aunque esta decisión contrariaría su promesa de hacer de Pakistán un "Estado providencial islámico".

La otra posibilidad sería pedir un préstamo a su aliado chino.

- La corrupción -

Uno de los objetivos iniciales de Khan era luchar contra la corrupción y apartar a las históricas élites paquistaníes.

Sin embargo, el excampeón de críquet fue muy criticado por reclutar en su partido a barones locales con una reputación más que dudosa.

El PTI también pretende que los paquistaníes paguen impuestos sobre la renta, aunque sólo lo hace por ahora el 1% de la población.

"La gente no paga sus impuestos ya que ven cómo la élite malgasta este dinero", declaró Khan tras su victoria. "Yo protegeré el dinero de los contribuyentes", añadió.

- Las relaciones internacionales -

Depediente de Pekín, Pakistán cuenta con numerosos enemigos en su territorio, al mismo tiempo que sus vínculos con Estados Unidos se debilitan, según los analistas.

Khan se comprometió a mejorar las relaciones con Washington, que acusa a Pakistán de ser demasiado laxo en la lucha contra el terrorismo islamista.

Según Sehar Tariq, experta del US Institute of Peace, "la mejora de sus relaciones depende de Afganistán".

No obstante, Khan, que pone a China como ejemplo, criticó en el pasado las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, y apostó por una frontera abierta con Afganistán. En cambio, el ejército paquistaní se esfuerza por cerrarla y construir una barrera.

También deseó una mejora de las relaciones comerciales con India y una resolución del conflicto histórico de Cachemira.

AFP