Economía 27-11-2019

Los inversores apagan la luz, cierran la puerta y se termina la fiesta en Silicon Valley

El desplome de WeWork fue particularmente impresionante. En octubre la empresa de coworking fue valorada en tan solo 8.000 millones de dólares, frente a los 47.000 millones a los que cotizaba durante su última ronda de financiación. La capitalización bursátil de Uber se redujo 33.000 millones de dólares en comparación con los datos de mayo. A su vez, la empresa de transporte Lyft ha pasado a valer casi 10.000 millones de dólares menos desde que salió a bolsa en marzo.

La magnitud de la depreciación de estas compañías generó una incertidumbre financiera que no se veía desde hacía años. Además, empujó a los inversores a exigir que se realizase una administración corporativa más estricta. Como resultado, la empresa Lime, especializada en alquiler de motos, tuvo que replantear sus operaciones para demostrar a sus inversores que puede generar beneficios.

La empresa emergente UiPath, especializada en software para negocios, despidió a 400 empleados en octubre después de que incumpliera ciertos objetivos planteados por sus inversores, comunicaron a The Wall Street Journal fuentes cercanas al caso. La compañía californiana Fair también tuvo que acabar despidiendo a una parte de su plantilla y reemplazó a su director ejecutivo tras haber gastado 380.000 millones de dólares en menos de un año en publicidad, contratación y otras iniciativas de crecimiento.

A su vez, Vitaliy Katsenelson, director ejecutivo de Investment Management Associates, comparó el momento actual con la corrección en la bolsa. Se están dando señales incluso más discretas que apuntan a que la industria está de capa caída tras haber estado en alza durante la última década. En particular, las inversiones de capital de riesgo aumentaron de 27.000 millones de dólares en 2009 a 138.000 millones en 2018, según los datos publicados por la empresa PitchBook.

Sputnik.