Economía 28-11-2018

Moscú y Pekín allanan el terreno para plantar cara al dólar

El volumen de intercambios de divisa a divisa del rublo-yuan en la Bolsa de Moscú durante los primeros 10 meses de 2018 fue casi 2,5 veces superior al de 2017, según reveló el director general de la bolsa, Ígor Marich. El anuncio coincide con la decisión de Rusia y de China de utilizar sus monedas más a menudo entre ellos.

Fruto de aquella decisión se firmó un acuerdo en 2014 en el que se estipulaba que el Banco de Rusia y el Banco Popular de China potenciarían la compra recíproca de sus propias divisas. En aquel momento, el plan se puso en práctica pero solo en fase de pruebas y, a día de hoy y según las estadísticas, el experimento ha salido a pedir de boca. Los datos de la Bolsa de Moscú revelan que durante los 10 primeros meses de 2018 el volumen de intercambios de rublo a yuan y viceversa fue de 943.000 millones de rublos —unos 14.000 millones de dólares—. Por su parte, el Banco Popular de China señala que, durante el tercer trimestre de 2018, aumentó un 105,3% la compra de rublos con yuanes.

El primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev, y el presidente de China, Xi Jinping, se reunieron el 5 de noviembre. El encuentro sirvió, entre otras cosas, para constatar que tanto Rusia como China son el blanco de las acciones unilaterales de Estados Unidos. Es precisamente este contexto el que convierte el intercambio entre divisas nacionales en algo sumamente crucial. Primero, se desafía así a la hegemonía mundial del dólar y, segundo, ambos países se cuidan las espaldas de la presión norteamericana, explica a Sputnik Liu Ying, investigador y docente del Instituto Chongyuang de Investigación Financiera de la Universidad Renmin de China.

"Ambos países se están sometiendo a la presión de EEUU. Cuando la situación se normalizó tras la crisis de 2008, la Reserva Federal comenzó bruscamente a subir las tasas, a reducir la liquidez y a bajar el precio del dólar (…) La política monetaria de EEUU desembocó en una reducción de la liquidez en el mundo y en una caída en el precio de los activos [propias] del proteccionismo y de la unilateralidad", explica.

Así las cosas, el intercambio de divisa a divisa entre China y Rusia es muy importante; "para Rusia, incluso en mayor medida", añade. "Que el intercambio comercial entre Pekín y Moscú se vea reforzado y que aumente la compra recíproca de monedas es una forma de cuidarse de las consecuencias negativas de que la Reserva suba las tasas y reduzca la liquidez", subraya Liu Ying.

A día de hoy, la mayoría de las transacciones entre Rusia y China se siguen llevando a cabo en dólares. Aunque lo más importante es que lo hacen a través del sistema internacional SWIFT; el estándar en todo el mundo. Eso significa que Estados Unidos puede bloquear cualquier acuerdo e, incluso, denegar el acceso de cualquier país al mercado internacional. Ya lo hizo con Irán. Y ahora, "temiendo que las sanciones occidentales" golpeen de la misma forma a Rusia, los bancos chinos suelen bloquear ciertos acuerdos con el país.

En este sentido, el jefe de la delegación del Banco de Rusia en China, Vladímir Danílov, manifestó que, "a pesar de la recíproca y amplia red y del aumento de intercambios comerciales en moneda nacional", toda una lista de bancos chinos tenían bien presente las medidas que se aplican a Rusia desde fuera para limitar sus actividades comerciales. "Los bancos chinos a menudo bloquean los acuerdos, como por si acaso", dice. Para que esto no ocurra, será necesario que ambos países salgan del sistema SWIFT y adopten uno propio.

De hecho, sistemas así ya existen. En Rusia funciona el 'Sistema de Intercambio de Mensajes Financieros del Banco de Rusia' —SPFS, en ruso—, en el que están involucradas 400 entidades, como bancos, corporaciones y la Tesorería rusa. En 2015, China lanzó el suyo propio, el CIPS. Durante su primera fase se conectaron a él cerca de una veintena de entidades de compensación bancaria. Durante la segunda mitad de 2018, el sistema entró en su segunda fase, en la que se unieron a él otros 10 bancos, tanto chinos como extranjeros.

SPUTNIK