Economía 22-11-2018

Petróleo caro abandonó al nuevo Gobierno

Analistas advierten que, por los excesos de oferta y el estancamiento de la demanda mundial (de petróleo), el precio del crudo podría caer por debajo de las proyecciones con las que Colombia hizo sus cuentas fiscales para 2019. ¿Más presión para la ley de financiamiento?

El Gobierno ya no cuenta con ese importante empujón económico con el que comenzó hace poco más de 100 días, pues el petróleo ha vuelto a caer con fuerza y no sería solo un arrebato temporal del mercado. Todo cambió muy rápido: de las cuentas alegres a las pesimistas.

En agosto, septiembre y hasta el 3 de octubre pasado, la cotización de crudo presentó una fuerte y consistente valorización, llegando a US$86 (el máximo desde 2014). Claramente este repunte de los precios cayó bien en su momento, incluso el Ministerio de Hacienda elevó el presupuesto de regalías para el bienio 2019-2020 de $11,7 billones a $19,2 billones.

Pero en los últimos 40 días la situación se revirtió: el Brent, la referencia de crudo que usa Colombia, ha bajado más del 23 % y se sitúa en los US$64. Y aunque este miércoles tuvo un repunte (subiendo cerca de 2 %), existen factores estructurales que indican que la racha bajista se mantendría o incluso podría empeorar. Se presenta el peor escenario posible: un incremento en la oferta de crudo y una débil demanda por el hidrocarburo.

Hasta hace un par de meses se decía que los problemas de producción de Irán y Venezuela, junto con los recortes que había realizado la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bastaban para mantener los precios por encima de los US$80.

Sin embargo, la sobreoferta volvió, pues naciones como Arabia Saudita (miembro de la OPEP) en vez de bajar la producción la han estado aumentando. Además, Estados Unidos sigue inundando el mercado de hidrocarburos debido a sus eficientes operaciones de fracking que pueden operar con precios de menos de US$30 el barril.

Por otro lado, Esteban Espitia, analista macro de Alianza Valores, explica que “la demanda mundial de crudo se ha estado debilitando por los riesgos de desaceleración económica que presentan las principales potencias: China e India ya muestran señales de menor dinamismo, y se teme que el próximo año Estados Unidos pueda perder el empuje que venía presentando”.

Espitia agrega que “si bien la OPEP se reunirá en diciembre (el 6), cualquier recorte que acuerden no debería subir en gran magnitud la cotización. Por esto creemos que el precio del crudo debería cerrar 2018 a niveles similares a los actuales, cerca de los US$60 el barril. Y dado que tanto los problemas de oferta como de demanda se mantendrían, en 2019 la cotización podría fluctuar entre los US$50 y los US$60. Es decir, las proyecciones del Gobierno podrían estar alrededor de US$5 por encima de como se espera que se comporte el crudo el próximo año”.

En efecto, un petróleo por los US$50 no se acomoda a las proyecciones del Gobierno: de acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), documento con el que se hacen las cuentas del país por los próximos 10 años, se espera que el Brent promedie los US$62 en 2019. De cumplirse este supuesto la economía debería crecer 3,5 % y el déficit fiscal situarse en 2,4 % del PIB el próximo año. Además, con base en estas estimaciones, el Ministerio de Hacienda realizó la exposición de motivos de la ley de financiamiento que se tramita actualmente en el Congreso. Este documento indica que el país espera tener en 2019 y 2020 ingresos petroleros por más de $12 billones.

¿Golpe al bolsillo?

Julio César Vera, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet), explica que “empresas como Ecopetrol ya están muy bien adaptadas a los desplomes del crudo, por lo que debería poder dar utilidades aun con estos precios. Sin embargo, sí podría haber una reducción en los ingresos petroleros: estimamos que por cada dólar que cae el petróleo, se puede llegar a perder $50.000 millones de recaudo al mes. Además, la cotización actual perjudicaría a la ya débil exploración petrolera colombiana”.

Vera explica, asimismo, que “mientras los precios se mantengan por encima de los US$60, todavía es rentable hacer fracking en Colombia. Pero claramente estos niveles ralentizan el interés de los productores (aunque actualmente se encuentre suspendido por el Consejo de Estado).

Por su parte, Horacio Ayala, exdirector de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), advierte que “los precios actuales claramente le ponen más presión a la ley de financiamiento: hay mayor afán por conseguir los recursos. Además, hay que considerar que este proyecto propone reducciones a los impuestos a las empresas, incluyendo a las petroleras. En lo personal, no creo que sea necesario, porque en Colombia hay muchas exenciones, por lo que en realidad no pagan tantos impuestos como alertan los gremios”.

Si bien la cotización del crudo se encuentra en el límite de las proyecciones, no hay buenas perspectivas para lo que resta del año y 2019. Por esto, las discusiones por la ley de financiamiento de las próximas semanas podrían ser aún más acaloradas. Sobre todo luego de que los ponentes del proyecto de ley acordaran este miércoles quitar los artículos que proponían gravar el 80 % de los productos de la canasta familiar con una tarifa del IVA del 18%. Iniciativa con la que se esperaba un recaudo de más de $11 billones en 2019. Es decir, el petróleo ya no rema a favor del nuevo Gobierno, y justo en un momento en el que necesita recursos.

EL ESPECTADOR