Análisis 13-07-2017

¿Podríamos prevenir el calentamiento global si reemplazáramos el petróleo por gas?

La demanda de gas natural aumentará en el mundo a un ritmo de un 1,6% por año hasta 2035, según el informe las Previsiones a Medio y Largo Plazo 2017 de la Asociación Internacional de Gas Natural (Cedigaz).

La transición a gran escala del uso de carbón y petróleo a gas reducirá significativamente las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera. Sin embargo, no contribuirá a evitar el aumento de la temperatura, teoriza el documento.

El ritmo de crecimiento del consumo de gas en términos absolutos superará a todos los otros tipos de combustible, mientras en términos relativos las centrales eólicas y de energía solar se convertirán en las fuentes de energía más rápidas —un 8% del crecimiento anual—, debido al aumento de su competitividad.

El gas natural aumentará su proporción en el volumen de todo el combustible suministrado al mercado mundial del 21,2% al 23,9%.

De acuerdo con los expertos, Europa será la única región donde la demanda de gas se estancará. Para 2025 la demanda en Europa subirá ligeramente de los actuales 480.000 millones de metros cúbicos.

No obstante, para 2035 se reducirá en 20.000 millones de metros cúbicos. De esta manera, China y Oriente Próximo serán los principales consumidores de gas en el mundo.

Muchos países están adoptando la política que prevé que el consumo de gas debe exceder el consumo de otros tipos de combustible fósil por las empresas del sector energético. Sin embargo, no es suficiente para conseguir la meta de dos grados que corresponde a la temperatura máxima por la cual puede subir la temperatura media del planeta para el año 2100.

Sputnik