Política 23-10-2018

Preocupación en Brasil por amenazas de "limpieza" de Bolsonaro a sus opositores

El ultraderechista Jair Bolsonaro volvió a arremeter contra sus opositores políticos y la sociedad civil. El presidenciable, que encabeza las encuestas, prometió en un acto multitudinario una "limpieza como nunca antes hubo en Brasil". Esta declaración y otros dichos controvertidos provocaron preocupación en amplios sectores de la sociedad.

El capitán retirado, lejos de matizar las declaraciones polémicas que han caracterizado su discurso en campaña, echó más gasolina a la llamarada con un vídeo emitido durante un multitudinario acto el domingo 21 de octubre en Sao Paulo, en el que se refirió a sus contrincantes como "marginales rojos".

"Somos la mayoría. Somos el Brasil de verdad. Junto con este pueblo brasileño construiremos una nueva nación. (…) Querido Brasil: perdieron ayer, perdieron en 2016 [año del juicio político a Dilma Rousseff] y perderán de nuevo la semana que viene, solo que ahora la limpieza será mucho más amplia", aseguró el candidato ultraconservador.

"Esta patria es nuestra y no del grupo que tiene la bandera roja y la cabeza lavada", dijo sobre sus adversarios, palabras que despertaron ovaciones de las asistentes al acto organizado en la Avenida Paulista.

El tenor del discurso del presidenciable no pone paños fríos sobre la violencia política que viene viviendo Brasil en "este momento tan crítico", declaró a Sputnik Sâmia Bomfim, diputada federal electa por Sao Paulo bajo las filas del partido Socialismo y Libertad (PSOL), una fuerza política que ha marcado una renovación en la izquierda brasileña.

La futura parlamentaria recordó los ataques de seguidores del candidato ultraconservador hacia mujeres, afrodescendientes y otras minorías a lo largo y ancho de Brasil enlos últimos días, y las palabras del diputado Eduardo Bolsonaro, quien afirmó hace unos meses que "basta un cabo y un soldado" para clausurar el Supremo Tribunal Federal.

"En caso de que vaya adelante con ese proyecto podrían pasar cosas más serias y nuestra necesidad de resistencia va a ser mayor", opinó la futura diputada, que con 29 años será una de las más jóvenes de todo el Congreso.

Bomfim accederá a su escaño tras obtener más de 240.000 votos y posicionarse como la octava candidata más votada en el estado de Sao Paulo, el más poblado del país. Opinó que en la nueva configuración del Congreso está caracterizada por el crecimiento de grupos que impulsarán "una agenda conservadora".

A la luz de palabras como las de Bolsonaro, afirmó que hay "una amenaza a la democracia" y "un aumento del fundamentalismo, de la misoginia, del machismo [y] de la fobia hacia la población LGBT", a la vez que dentro de las promesas del candidato se vislumbra el "retiro de derechos laborales y sociales".

"No vamos a tener una vida fácil dentro del Congreso. Va a requerir mucha resistencia y enfrentamiento. Va a ser un proceso en el que la movilización en las calles va a tener más fuerza, siempre que no entremos en una dinámica de cierre del régimen. De hecho estamos preocupados con la amenaza a la democracia por las declaraciones del candidato que está en el primer lugar de las encuestas", indicó Bomfim.

"Los marginales rojos serán expulsados de la patria"

En su vídeo transmitido en Sao Paulo, Bolsonaro exclamó que "los marginales rojos van a ser expulsados" de la "patria". El capitán del Ejército se refirió a los adversarios como 'petralhada', un término que juega con la palabra 'pretalhada' —utilizada para referirse a un grupo de afrodescendientes— y PT, las iniciales del Partido de los Trabajadores.

También aseguró que "no habrá más ONGs" y aseguró que la sociedad civil organizada sirve "para saciar el hambre de mortadela" de sus contrincantes electorales.

"Será una limpieza nunca vista en la historia de Brasil. Los vagabundos van a tener que ir a trabajar, van a tener que dejar de hacer demagogia con el pueblo brasileño",agregó el candidato.

Estas palabras se suman a las proferidas tras los comicios del 7 de octubre, cuando aseguró que pondría fin a todo tipo de activismo. A la luz de la escalada reciente de violencia, con episodios como el asesinato no esclarecido de Marielle Franco —concejal de Río de Janeiro por el PSOL— las palabras prenden luces rojas en el tablero de los defensores de los derechos humanos, consideró Bomfim.

Riesgos para los sectores opositores

"Hoy Brasil es uno de los países que más persigue y mata defensores de derechos humanos del mundo. El asesinato de Marielle Franco es parte de esta situación y abre en nuestro país una temporada de recrudecimiento sobre aquellos que como ella abrazan esa causa y son militantes de izquierda que ponen su vida para luchar por un ideal", indicó la diputada electa.

"Esas personas están en riesgo con un posible Gobierno de Bolsonaro y las declaraciones que hace. Estamos llegando a un momento en el que hace apología a la tortura en televisión nacional, profiere amenazas clarísimas a nuestra constitución y no pasa nada", agregó.

Es de esperar que haya "un clima creciente de miedo" y "un discurso de odio" impulsado por los partidarios del presidenciable, con el fin de amedrentar las disidencias, consideró Bomfim, pero desde las filas opositoras "por el contrario, habrá más disposición de seguir en la lucha defendiendo los ideales" en el Parlamento y las calles del país.

Bolsonaro lanzó también duras críticas al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, actualmente preso tras una polémica condena por corrupción y lavado de activos. Se refirió a él como "borracho" y le aseguró que "se va a pudrir en la cárcel". Pero además amenazó que irán a acompañarlo Fernando Haddad, su contrincante en las urnas, y Lindbergh Farias, senador del PT.

Preocupación por militares patrullando las calles

El capitán retirado afirmó que las Fuerzas Armadas "estarán colaborando con el futuro de Brasil" para "hacer valer la ley". El candidato se ha manifestado a favor de la liberalización del porte de armas y una militarización de las políticas de seguridad, una medida que ha generado controversias, por ejemplo, en su aplicación aislada en Río de Janeiro.

"La política de intervención militar en Río de Janeiro fue una salida un poco populista del presidente Temer para dar una respuesta a la crisis de seguridad pública y mostrar a la población que toma alguna provisión sobre el tema", dijo Bomfim.

"Pero la situación en solo empeoró. Marielle [Franco] murió, después de eso hubo incluso casos de niños que fueron asesinados. La crisis de seguridad pública en nuestro país es mucho más profunda", opinó.

Esto se debe "a la relación del crimen organizado con el Estado, la propia política ligada al tráfico de drogas, las milicias en el Estado de Rio de Janeiro", un cóctel que "el Ejército no fue capaz de enfrentar".

La aplicación a gran escala de esta política en un país "con una diversidad de realidades" es preocupante, a criterio de la parlamentaria, y terminará pasando factura a las poblaciones que sufren en carne propia la falta de seguridad pública: "Los negros, la población ribereña y la población indígena".

"En verdad solo va a aumentar el autoritarismo y la persecución de esos sectores. Rio es la prueba más grande de que eso no funciona y de que solo empeora el miedo y la inseguridad de las personas", aseveró.

Los afrodescendientes, más de la mitad de la población brasileña, son quienes sufren más "el desempleo, la falta de vivienda, los índices de violencia y de encarcelamiento", aunque en los últimos años, la política de cuotas e inclusión ha mitigado esta situación.

"Todo eso está en juego con las declaraciones de Bolsonaro y con el programa que defiende", resumió Bomfim.

"Hoy la población que más muere [a causa de la violencia] es la población negra. Con la liberalización del armamento el clima de guerra en las calles va a ser más intenso. Son esas vidas las que están en juego", agregó.

SPUTNIK