Política 28-11-2018

Putin: el incidente en Kerch es una provocación de Poroshenko de cara a las elecciones

El incidente en el mar Negro, cerca del estrecho de Kerch, fue una provocación organizada por el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, declaró el mandatario ruso, Vladímir Putin.

"En cuanto a los incidentes en el mar Negro, sin duda alguna se trata de una provocación que fue organizada por las autoridades [ucranianas] actuales de cara a las elecciones presidenciales en Ucrania, previstas para marzo del año siguiente", dijo en el foro de inversión 'Rusia te llama', organizado por el banco VTB.

El mandatario ruso apuntó que según el ranking de popularidad de los candidatos a la presidencia ucraniana, Petró Poroshenko "se encuentra en la quinta posición".

En opinión de Putin, Poroshenko corre el riesgo de "no pasar a la segunda vuelta de los comicios, por ello necesita hacer algo para agravar la situación y crear obstáculos insuperables para sus rivales, sobre todo de la oposición".

"Hay indicios evidentes de que fue una provocación preparada de antemano para luego usarla como un pretexto para imponer la ley marcial en el país", afirmó.

El mandatario ruso cuestionó que un incidente fronterizo pueda servir como justificación para imponer la ley marcial.

"Tuvo lugar un incidente en el mar Negro, pero no es más que un incidente fronterizo", apuntó.

Putin recordó que el Gobierno ucraniano no impuso la ley marcial después de la reunificación de Crimea con Rusia en 2014, ni para la guerra en Donbás.

"Es un juego sucio para agravar la situación dentro del país para socavar a sus rivales políticos", reiteró.

El presidente ruso defendió a los guardias fronterizos rusos, que detuvieron tres buques militares de Ucrania en el mar Negro, al considerar que infringieron las fronteras rusas, y desoyeron sus ordenes de parar.

"¿Y cómo debían actuar los guardias fronterizos? Las embarcaciones militares irrumpieron en las aguas territoriales de Rusia y no responden, no está claro qué es lo que van a hacer. ¿Cómo debían actuar? Si [los guardias] hubiesen actuado de otra manera, habrían sido enjuiciados, ellos cumplieron su deber militar", destacó.

Putin añadió que si Kiev pide mañana inocentes para desayunar, seguro que se los sirven.

"Las actuales autoridades ucranianas venden con éxito los ánimos antirrusos porque ya no tienen más nada que vender, y da la impresión que […] si mañana piden inocentes de desayuno seguro que se los sirven", dijo el mandatario en relación al incidente en el estrecho de Kerch.

Putin comentó que Kiev aplica una "política miope" que no aporta nada bueno, porque "solo hace relajar a los dirigentes ucranianos".

"Los relaja hasta tal punto que ya no se animan a llevar a cabo una labor política dentro del país y desarrollar una política económica normal", señaló el presidente.

Como resultado, indicó, las autoridades ucranianas tienen problemas en muchas otras áreas.

"Por ejemplo, tienen problemas en el sector financiero y siempre están pidiendo dinero al Fondo Monetario Internacional (FMI), sin importarles que las futuras generaciones necesitarán devolver ese dinero algún día", dijo Putin.

Al mismo tiempo indicó que sea quien sea el dirigente de Ucrania, los dos pueblos vecinos —ruso y ucraniano— seguirán siendo pueblos hermanos.

"Esa espuma política ya bajará y el pueblo ucraniano dará una valoración a sus dirigentes, así como lo hizo el pueblo georgiano en relación a la actividad de [Mijaíl] Saakashvili", apuntó el presidente ruso.

Además, el mandatario ruso declaró que después de violar la frontera rusa en la zona del estrecho de Kerch, los marineros ucranianos respondieron con un silencio absoluto a la propuesta de brindarles un piloto.

El líder ruso subrayó que los barcos de Ucrania entraron en la zona de aguas territoriales que correspondía históricamente a Rusia, incluso antes de la adhesión de la península de Crimea.

"Resalto que entraron en aguas territoriales que eran nuestras, (…) sin responder a los llamados de nuestros guardias fronterizos, ni tampoco reaccionaron al ofrecimiento de tirar el ancla o a la propuesta de brindarles un piloto, incluso después de haber violado nuestra frontera estatal, les fue ofrecido tomar un piloto", destacó el mandatario.

Este 28 de noviembre el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, promulgó el decreto para imponer la ley marcial en Ucrania.

La ley marcial se aplica por un plazo de 30 días desde el 26 de noviembre, y se limita a las zonas situadas a lo largo de la frontera rusa, del sector de Transnistria de la frontera entre Ucrania y Moldavia y también a lo largo de la costa de los mares Negro y de Azov.

La medida fue tomada después de que el domingo, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) detuviera tres buques militares ucranianos.

De acuerdo con el FSB, esos buques cruzaron la frontera rusa y entraron en una zona provisionalmente cerrada en el mar Negro, sin haber solicitado permiso de las autoridades rusas, avanzando hacia el estrecho de Kerch, y luego realizaron maniobras peligrosas desoyendo las exigencias de la guardia fronteriza rusa de parar de inmediato.

El 27 de noviembre el Servicio de Seguridad ruso comunicó que encontró en los buques detenidos un documento, según el cual los barcos ucranianos tenían la tarea de navegar de Odesa (costa del mar Negro, sur de Ucrania) a Berdiansk (costa del mar de Azov, sudeste del país).

Debían hacerlo "de manera oculta" y "centrando los principales esfuerzos en el traslado encubierto hasta el canal Kerch-Yenikale y el paso a través del mismo".

El Kremlin, que calificó el incidente naval con Ucrania de una "provocación muy peligrosa", defendió las acciones de los guardacostas rusos al subrayar que actuaron de conformidad con la ley.

La libre navegación en el mar de Azov —mar interior entre Rusia y Ucrania, según un acuerdo bilateral— se complicó en los últimos meses después de que guardacostas ucranianos apresaran a varios barcos rusos que habían visitado Crimea, un "territorio ocupado" para Kiev.

Moscú calificó las acciones de Kiev como "terrorismo marítimo" y contestó endureciendo los controles en la zona rusa del mar de Azov.

SPUTNIK