Política 20-02-2020

Quim Torra obliga a Pedro Sánchez a cambiar la fecha de su reunión y se verán el 26 de febrero

La mesa de negociación entre el Gobierno y la Generalitat para abordar el "conflicto catalán" se reunirá por primera vez el próximo miércoles 26 de febrero, después de que Quim Torra haya obligado a Pedro Sánchez a aceptar una nueva fecha, pues la escogida por el presidente del Ejecutivo inicialmente era el lunes día 24.

Quim Torra no ha cedido a la presión de Sánchez y ha fijado sus propias condiciones para que la mesa de negociación con el Gobierno se reuniera antes de que finalice febrero, como reclamaban el presidente del Gobierno y ERC.

En una carta remitida este jueves a Sánchez, el presidente de la Generalitat le había advertido de que "el diálogo no ha comenzado con buen pie" al haber propuesto a través de los medios de comunicación, y sin haberlo consensuado antes, el lunes 24 como fecha para que el foro bilateral celebrara su primer encuentro.

Torra ha rechazado esa fecha «por razones de carácter personal y privado» de su agenda y ha propuesto varios días alternativos, entre ellos el 26, el finalmente aceptado por La Moncloa, tal y como ha confirmado el propio Sánchez por carta al presidente de la Generalitat. En su misiva, el jefe del Ejecutivo insiste en su voluntad de "recomenzar y retomar el diálogo en el momento en el que los caminos se separaron y en el que las razones y los argumentos dejaron de escucharse". Un diálogo que, defiende, "es lo que millones de catalanes y españoles están esperando". El Gobierno no aclara, sin embargo, cuáles son las cuestiones que pretende abordar en la primera reunión.

Las exigencias del jefe del Ejecutivo catalán no se ciñen al calendario, pues en la misiva enviada a Sánchez Torra también avisa de que el orden del día que la «delegación catalana» ha decidido llevar al encuentro será de complicada digestión para el Ejecutivo.

Además del «reconocimiento del derecho de autodeterminación de Cataluña» y de la «amnistía» de los condenados por organizar el 1-O, el presidente de la Generalitat planteará en la primera cita del foro el nombramiento de un "mediador internacional" para supervisar las negociaciones y «validarlas» y el «reconocimiento de todas las partes en el conflicto, incluyendo prisión y exilio», o lo que es lo mismo, la exigencia de que Sánchez acepte rehabilitar políticamente a Carles Puigdemont como ya lo hizo con el propio presidente de la Generalitat para evitar que dinamitara el pacto de investidura pactado con ERC.

De este modo, Torra acepta celebrar la primera reunión de la mesa sin pactar previamente el relator, pero lo fija como un requisito ineludible a abordar ya en ese primer encuentro, a pesar de que el Gobierno ha rechazado públicamente ese requisito.

El presidente de la Generalitat vuelve a ampararse en su obediencia al «mandato del Parlament», que aprobó exigir la presencia de un relator en las conversaciones con los votos de JxCat, ERC y la CUP el mismo día en que Torra y Sánchez se reunieron en el Palau de la Generalitat.

Los republicanos se vieron forzados a apoyar la moción propuesta por el partido de Puigdemont para no ser señalados por sus aún socios de Govern, pero no consideran la inclusión del mediador una condición ineludible para que el diálogo con el Gobierno avance, sino, más bien, una excusa de JxCat para buscar que fracase.

Asimismo, ERC tampoco pactó con el PSOE ni exige ahora el reconocimiento de los «presos y exiliados» como interlocutores, siendo ésta otra condición impuesta por Puigdemont para mantener viva la negociación con el Ejecutivo central.

EL MUNDO