Economía 10-05-2017

Sanciones contra el sector petrolero ruso, ¿a quién causan daño?

La principal meta de las sanciones occidentales contra las empresas petroleras rusas era dañar sus negocios. No obstante, la compañía que acabó padeciendo es la corporación estadounidense Exxon Mobil.

No puede decirse lo mismo de otras grandes empresas energéticas occidentales, ni de la industria del petróleo en la propia Rusia, escribe The Wall Street Journal.

Varias compañías petroleras europeas están avanzando con proyectos en Rusia, por ejemplo, BP pudo mantener su participación cercana al 20% en la empresa estatal Rosneft, lo que aportó 590 millones a sus ganancias netas en 2016.

La italiana Eni también se está preparando para perforar un pozo en el mar Negro a finales de este año como parte de su asociación con Rosneft, y asimismo planea explorar las aguas árticas del mar de Barents, ya que la UE permitió continuar las asociaciones que estaban en vigor en el momento en el que se introdujeron las sanciones.

Otras empresas europeas que llevan a cabo proyectos en Rusia incluyen Statoil de Noruega, que tiene un proyecto conjunto con Rosneft en la región de Samara, preexistente a las sanciones. El proyecto requerirá avanzadas técnicas de perforación similares a las de la fracturación hidráulica, donde la arena, el agua y otras sustancias químicas se introducen en capas de roca densa para liberar petróleo y gas. La compañía también continúa realizando un proyecto de perforación de petróleo en Siberia.

La francesa Total, junto con un socio ruso sujeto a sanciones, está construyendo una enorme planta de exportación de gas natural. Las empresas afirman haber obtenido la bendición de la UE para proceder. Las sanciones tampoco impidieron a la Royal Dutch Shell y a otras cuatro compañías europeas anunciar la inminente construcción de un gasoducto de gas natural a Alemania no aprobado por la UE por la suma de 10.000 millones de dólares.

La aplicación desigual de las restricciones, obviamente, ha llevado a preguntas sobre su eficacia. Bill Arnold, exdirectivo de Shell y vicepresidente del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, comenta: "Cuando las sanciones no son uniformes, se obtienen consecuencias poco esperadas. Si el objetivo final era frenar la industria petrolera rusa, no está claro que se haya producido". La producción del crudo subió por encima de 11 millones de barriles diarios en el 2016, el nivel más alto en décadas.

La estadounidense Exxon insiste en buscar exención de las sanciones para su propio Estado, temiendo la pérdida de su ventaja competitiva ganada en 2011, al recibir el derecho a acceder a los vastos recursos de Rusia.

Los analistas esperan que las sanciones de la UE sean renovadas antes de que expiren en julio. Sin embargo, se revisan cada seis meses, y al final del año corriente el debate alrededor de su futuro podría llegar a ser mucho más polémico y llevar a otra decisión.

Sputnik