Política 04-11-2019

Se agrava la crisis en Bolivia: Evo bajo ultimátum para irse

En Bolivia, la oposición aumentó la presión este fin de semana para que el presidente Evo Morales renuncie. En la capital La Paz, el expresidente Carlos Mesa acusó ayer domingo a Morales de llevar al país a una situación límite. Y en Santa Cruz, el centro agrícola e industrial de Bolivia, el presidente del Comité Cívico, Luis Fernando Camacho, dijo el sábado por la noche que daba un plazo de 48 horas para que Morales renunciara, caso contrario hoy lunes los opositores “vamos a tomar determinaciones y vamos a garantizar de que él se vaya”.

“Evo Morales tiene en sus manos la pacificación del país y la salida democrática a la crisis. Morales no tiene el valor para hacerlo y está provocando el pedido de su renuncia, llevando al país a una situación límite”, advirtió Mesa al leer un comunicado de la alianza opositora Comunidad Ciudadana.

El expresidente (2003-2005) quedó segundo detrás de Morales en las elecciones del pasado 20 de octubre, cuyos resultados no reconoce la oposición por considerarlos fraudulentos.

“Coincidimos con la mayoría del pueblo en que el mayor riesgo para la democracia es la permanencia de Evo Morales en el poder”, advirtió Mesa.

“La mejor solución a esta crisis, en las actuales circunstancias, es una nueva elección, administrada por un nuevo órgano electoral imparcial y con la observación rigurosa de la comunidad internacional”, destacó en referencia al Tribunal Supremo Electoral, al que acusa de fraude a favor de Morales.

La Constitución que el propio Morales promulgó limita a dos seguidos los mandatos presidenciales y en 2016 un referéndum rechazó que pudiera concurrir a este cuarto periodo, tras haber sido autorizado por el Tribunal Constitucional primero para un tercero y después haber determinado el derecho a la reelección indefinida.

“Con todas esas circunstancias en contra, nos enfrentamos con éxito al MAS en las urnas, pero ellos ejecutaron un fraude y pretenden robarse la elección”, lamentó Mesa.

El Movimiento al Socialismo (MAS) es el partido de Morales.

Camacho, en tanto, leyó el sábado una carta dirigida a los jefes de las Fuerzas Armadas, a quienes exhortó a “estar al lado del pueblo” en esta crisis desatada por el cuestionado triunfo electoral de Morales, en el poder desde 2006.

Camacho es el primer político boliviano que llama a la intervención de los militares en esta crisis.

Este es un tema altamente sensible en Bolivia, que antes de 1982 conoció frecuentes cuartelazos y dictaduras militares. Hasta ahora, las fuerzas armadas se han mantenido al margen de la controversia poselectoral.

Camacho no dijo qué acciones emprenderá con sus partidarios, pero se presume que podrían ocupar sedes regionales de entidades y empresas públicas, como ha ocurrido antes.

La oposición afirma que Morales ganó la reelección con “fraude”.

El sistema de conteo rápido estuvo paralizado 20 horas y al reanudarse arrojó un drástico e inexplicable cambio de tendencia, según los observadores de la (Organización de Estados Americanos (OEA).

Toda la oposición boliviana rechaza la auditoría de la OEA. La incertidumbre sobre esta auditoría electoral ha aumentado tras la sorpresiva renuncia del jefe de la misión del organismo continental, el mexicano Arturo Espinosa, tras admitir que había publicado artículos críticos sobre el presidente boliviano.

Resistencia

Morales, en tanto, convocó de emergencia ayer domingo a los movimientos sociales afines para evaluar la crisis. La reunión será con dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), que agrupa a obreros, campesinos, indígenas y cocaleros afines al mandatario.

“Ya estamos preparados (...), sectores por día vamos a cuidar, hacer vigilias en la Casa Grande del Pueblo, por circunscripción, pacíficamente para defender nuestro proceso de cambio”, anunció Morales.

La Casa Grande del Pueblo es la sede del Gobierno de Bolivia, un nuevo edificio inaugurado en 2018 en el centro de La Paz.

EP