Mundo 27-10-2017

Sudáfrica celebra el centenario de Tambo, figura de la lucha contra apartheid

Bajo el lema "El año de Tambo", Sudáfrica celebra este 2017 el legado político y humano de Oliver Tambo, ícono de la lucha contra la segregación racial, que hoy hubiera cumplido cien años.

Hijo de un campesino de Bizana, una localidad de lo que hoy se conoce como provincia Oriental de El Cabo (sureste), Oliver Reginald Kaizana Tambo, desempeñó un papel crucial en la lucha por los derechos civiles de los negros y su figura es clave en la historia de Sudáfrica hacia la democracia.

"Hoy es un día especial en nuestro país. Hemos venido a celebrar la vida de un ser humano destacable, un consumado luchador por la libertad y un sobresaliente líder para nuestro pueblo", afirmó el presidente sudafricano, Jacob Zuma, durante un acto celebrado en el pueblo de Nkantolo, lugar de nacimiento natal de Tambo.

Desde comienzos de este año, actividades culturales y deportivas, nuevas estatuas y reconocimientos internacionales -además de una presencia constante en los discursos institucionales en Sudáfrica- conformaron un programa que conmemoró no solo su herencia política, sino también los valores personales del que fue el presidente más longevo del oficialista Congreso Nacional Africano (CNA).

El camino que le llevó a convertirse en un líder empezó, en gran medida, en la Universidad de Fort Hare, donde coincidió con Nelson Mandela, entre otras figuras,

Tambo era, tal y como lo describió el expresidente sudafricano en su autobiografía, "un taciturno estudiante de ciencias al que había conocido en el campo del fútbol".

"Ya desde el principio me di cuenta de que la inteligencia de Oliver era incisiva como un diamante; era un polemista entusiasta y se negaba a aceptar los lugares comunes que muchos de nosotros suscribíamos de modo automático", explicaba Mandela en "El largo camino hacia la libertad".

Ambos estuvieron en 1944 entre los miembros fundadores de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano, una división del CNA en manos de una nueva generación que quería ser más incisiva en la lucha por los derechos de los negros.

También juntos, en la década de los 50, crearon el primer bufete de abogados negros del país pocos años antes de ser juzgados por alta traición acusados de conspirar para tumbar al Gobierno.

La creciente agitación política y social de aquellos años llevó a Tambo al exilio en 1960, con el encargo del CNA, ilegalizado, de mantener vivo el movimiento de lucha por la libertad desde el extranjero.

En esa etapa residió en países como Botsuana o Zambia y participó en la creación de una guerrilla del CNA: Umkhoto we Sizwe (Lanza de la Nación).

Con la muerte de Walter Sisulu, en 1967 se convirtió en presidente interino del CNA y diez años más tarde recibiría la titularidad en firme del partido.

No volvería a Sudáfrica hasta 1990 para asistir, con un permiso especial, al primer congreso legal del CNA en territorio nacional.

Hasta 1990 no volvió a Sudáfrica para asistir, con un permiso especial, al primer congreso legal de su partido en territorio nacional.

Por el camino había disertado ante Naciones Unidas y otros foros internacionales para presionar contra el fin del apartheid y había sufrido un derrame cerebral en Suecia que le dejó semiparalizado.

Participante desde su regreso en las primeras conversaciones de paz entre el CNA y el Gobierno encabezado por Frederik De Klerk, que llevarían al fin de la segregación, Tambo murió en abril de 1993 a consecuencia de otro derrame, sin llegar a ver las elecciones que un año más tarde convertirían a Sudáfrica en una democracia multirracial.

En su funeral, Mandela lo describió como "una mente cuyos pensamientos abrieron las puertas de nuestra libertad" y "un corazón cuyos sueños dieron esperanzas a los menospreciados".

"El año de Tambo" dará paso, precisamente, a un 2018 marcado por el centenario del nacimiento de Mandela.


EFE.