Análisis 22-02-2021

Texas: el precio del aislamiento y la arrogancia

Estados Unidos es un país de enormes contradicciones. Resulta increíble que sea capaz de posar un vehículo de seis ruedas en la superficie de Marte, pero tenga en Texas una red eléctrica tan lamentable que ha dejado sin luz a cientos de miles de personas.

Texas tiene tanto petróleo en su subsuelo que, si fuera una república independiente, tendría derecho a ser miembro de la OPEP por su producción de crudo y gas natural, pero se ha quedado sin energía ni agua potable a consecuencia de la congelación de las tuberías y pozos de gas natural, así como en las unidades generadoras de turbinas eólicas. Los cortes de suministro afectaron a millones de clientes.

El balance mortal de esta catástrofe, que no sólo afectó a Texas sino también a Oklahoma, está aún por determinar. El recuento parcial llegaba ya a 68 fallecimientos por hipotermia o intoxicación por monóxido de carbono, pero seguramente superará los varios centenares porque la situación no se ha arreglado.

Los más vulnerables pagan

Todo lo que está asociado a la generación eléctrica y carece de dispositivos de emergencia ha dejado de funcionar con normalidad, lo que ha complicado la vida de la población más vulnerable como los niños, enfermos o ancianos. Las gasolineras se quedaron sin combustible. Se formaron enormes colas para intentar comprar productos básicos. Se suspendió la exportación de gas natural a México. Los apagones no cesaban seis días después de las grandes heladas y 14 millones de personas tenían que hervir el agua para poder beberla con garantías de seguridad.

La crisis desatada por las bajas temperaturas ha sido, en buena medida, autoinfligida, porque el llamado "Estado de la estrella solitaria" (llamado así en referencia a su bandera) no forma parte, por decisión propia, de las dos grandes redes eléctricas de EEUU, por lo que no ha podido importar energía de otros estados vecinos, como hizo Oklahoma, precisamente cuando más lo necesitaba.

Tampoco puede exportar electricidad cuando le sobra. ¿Por qué no está conectada su red al resto del país? Porque si lo hicieran, sus líneas estarían entonces bajo control federal, según una ley firmada por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt en 1935.

La mayor parte de la red eléctrica texana es administrada por el Consejo de Fiabilidad Energética de Texas (ERCOT, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro. Esta red no cruza líneas estatales, es decir, no sale de Texas, ni está sujeta a regulaciones federales.

Fuente: Sputnik