Análisis 31-05-2021

Caen las donaciones de transplante de órganos en Argentina

El 30 de mayo es el Día nacional de la donación de órganos en Argentina, uno de los países emblema en la región debido a la trayectoria, experiencia y capacidad de sus profesionales y hospitales. Desde la sanción histórica de la Ley Justina en 2018, todo ciudadano mayor de edad es por defecto donante a menos de que hayan dejado constancia expresa en vida de lo contrario.

La puesta en práctica de la Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células llevó a que 2019 fuera el año récord desde que se tiene registro en la tasa de trasplantes, que fue de 20 por cada millón de habitantes, con un total de 4.510 intervenciones, según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Pero la pandemia también hizo daño en este ámbito, como era de imaginarse.

"Fue un año muy dinámico desde que empezó la pandemia. Lo que nos ha demostrado el Congreso Argentino de Trasplantes, que terminó hace una semana, y los datos recientes del Incucai es que la actividad cayó en un 50%, pero no a cero, como en otros lugares", dijo a Spuntik Alejandro Bertolotti, jefe del Departamento de Trasplantes del Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, en la ciudad de Buenos Aires.

El cirujano torácico y cardiovascular se refiere al caso suspensiones temporales que ocurrieron de manera preventiva a la espera de resultados clínicos sobre la afectación del virus en los diferentes órganos al inicio del brote, como en Reino Unido, Alemania, y en zonas específicas de España e Italia, donde los trasplantes cayeron 50 y 30% en el primer semestre de 2020.

En 2020, 2.026 personas recibieron un trasplante de órganos o tejidos de donantes fallecidos o vivos, una caída de 55%, que también representa un número bajo en comparación a años anteriores.

Bertolotti destacó que el estrés del sistema sanitario por el brote de COVID-19 generó al principio estupor, pero en seguida se comenzó a trabajar en un protocolo oficial para permitir la continuidad dentro de lo posible, que cuidara a donantes, receptores y al personal de la salud, tanto durante la procuración como en el traslado y trasplante.

"La actividad de trasplante depende de las terapias intensivas, justo donde pegó la pandemia; los donantes cadavéricos salen de allí. Había que armar un esquema que nos permitiera atender la enfermedad nueva y poder seguir con el compromiso que tenemos con pacientes con enfermedades graves que están esperando su oportunidad de trasplante", comentó Bertolotti.

Fuente: Sputnik Noticias