Política 19-05-2022

¿Qué conoce el mundo sobre la viruela del mono?

La viruela del mono o también conocida como viruela del simio, fue detectada por primera vez en 1958 en primates utilizados para realizar pruebas de laboratorio. Sin embargo, la infección en humanos por este virus fue descrita por primera vezen 1970, en la República Democrática del Congo, país en el que desde entonces se han producido la mayoría de los brotes registrados.

Las investigaciones posteriores encontraron que otros animales también portaban este virus, como conejos y principalmente roedores, como ardillas, ratas y ratones, a los que se considera el principal reservorio del virus.

La viruela del simio es considerada una infección endémica de una parte del continente africano, en concreto de África occidental y central. Sin embargo, en los últimos tiempos la comunidad científica ha empezado a preocuparse por su propagación.

En la actualidad uno de los países que más casos registra anualmente es Nigeria, paradójicamente uno de los países más desarrollados y ricos del continente. Así, el país ha registrado en los últimos cinco años 558 casos de esta enfermedad, que han producido 8 muertes, según el último informe del Centro para el Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC).

Hasta principios de este mes no existía constancia de su propagación por Europa actualmente, hasta que Reino Unido dio la voz de alarma. El caso registrado el 7 de mayo corresponde a un paciente que había viajado a Nigeria.

Con anterioridad a los casos sucedidos estas últimas semanas, esta enfermedad solo se había documentado en cuatro países fuera de África: EE.UU., Reino Unido, Israel y Singapur. La última vez fue en julio del año pasado en el condado estadounidense de Dallas, en un país que no registraba un caso desde 2003.

El contagio inicial de humanos se produce cuando entran en estrecho contacto con animales que tienen el virus en zonas selváticas o bien con su carne contaminada. Se estima que este contagio es inusual y limitado.

Por su parte, la transmisión entre humanos se produce cuando se entra en contacto con líquidos, mucosas, excreciones o saliva de la persona que se encuentra infectada por el virus. De manera que el contagio podría producirse también por excreción viral a través de heces y por mantener relaciones sexuales, así como a través de la placenta de la madre al feto.

Hasta el momento la cadena de transmisión más larga que se ha documentado en una comunidad llegó a seis infecciones sucesivas de persona a persona.

¿Cuáles son los síntomas en humanos de la viruela del mono?

Los síntomas comienzan a desarrollarse alrededor de 6 y 13 días después de haberse producido la infección, aunque el periodo de incubación puede variar entre los 5 y los 21 días.

Los primeros síntomas son la fiebre, el dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares y de espalda, así como la inflamación de los ganglios linfáticos. Este último síntoma es uno de los que lo diferencia de la viruela humana, en la que la linfadenopatía es infrecuente.

Entre uno y tres días después comienza a aparecer una erupción que suele iniciarse en la cara para después extenderse a otras partes del cuerpo. Tras el rostro, en el 95 % de los casos, los lugares más frecuentes donde aparecen estas lesiones son las manos y las plantas de los pies, en el 75 %, aunque puede aparecer en otros lugares, incluidos los genitales.

La erupción toma forma de abultamientos llenos de líquido que pasan por diferentes fases hasta formar una costra y finalmente caerse. De media la enfermedad dura entre 2 y 4 semanas y los pacientes deben ser atendidos en unidades de aislamiento por su alto nivel de contagio.

En la actualidad no existe vacuna para esta infección ni ningún tratamiento específico, más allá de aquellos para aliviar los síntomas.

Sin embargo, se sabe que la vacunación contra la viruela humana se puede usar tanto antes como después de la exposición y es hasta un 85 % efectiva para prevenir la viruela del simio, según la OMS, de manera que las personas vacunadas contra la viruela en la infancia pueden experimentar una enfermedad más leve.

La tasa de letalidad de los distintos brotes de los que se tiene conocimiento desde 1970 se sitúa entre el 1 y el 11 %, teniendo como víctimas fundamentalmente a niños de corta edad.

Prensa ICS / RT